El origen del girasol.

El dorado dios Helios es conocido por la tristeza que le invadió tras la muerte de su rebelde hijo Faetón. Pero también conoció otro terrible dolor: el del amor.

Cuentan que Helios se enamoró perdidamente de la princesa persa Leucótoe, la más bella de la tierra de las especias; tan grande era su amor que se llegó a olvidar de sus anteriores amantes. Para poder seducirla, tomó la apariencia de su madre, de forma que logró echar a todas las sirvientas de su habitación y pudo quedarse con la joven a solas.

Sin embargo, pronto Clitia -una de sus sirvientas o, tal vez, la hermana de la princesa- supo de los amores de Leucótoe y, presa de los celos, se lo contó al rey. Este, enfurecido por la mentira y la osadía del dios, enterró viva a Leucótoe, que murió antes de que Helios pudiera rescatarla. Lleno de dolor, el dios derramó néctar divino sobre el cuerpo de su amada y la tierra que había alrededor; donde se encontraba el cadáver nació el árbol del incienso.

Clitia, mientras tanto, consumida por amor hacia Helios, y viendo que el dios la rechazaba una y otra vez, dejó de comer y beber hasta que murió; se convirtió en un girasol. Helios la condenó por sus celos y su amor irracional, de forma que esta flor mantiene para la eternidad su amor por el sol, como refleja su movimiento. Otros, sin embargo, cuentan que los dioses se apiadaron de ella y por eso la transformaron en girasol...

El Golden Gate

Te suena, ¿verdad? Es el puente anaranjado que sale en muchas de las películas de factura estadounidense que vemos semanalmente: el Golden Gate, en la bahía de la ciudad de San Francisco, construído entre 1933 y 1937.

Destinado a ser el más alto, el más grande y el más llamativo de su época, con su casi kilómetro y medio de longitud, a 71 m. sobre el agua (puede ser más, en función de la dilatación de la estructura) y con profundos pilares subacuáticos. Hasta el viento sopla diferente aquí, oscilando entre los 30 y los 100 km/h según las zonas.

Claro que, si has visto X-Men 3, recordarás que sí hay una persona suficientemente poderosa para vencer a este puente: Magneto... Pero esa es otra historia...

  • Más sobre este puente, aquí.
  • Unas fotos panorámicas aquí.

El dragón.

¿Te has fijado en que, en el fondo, los dragones se parecen a las serpientes? Además, es un personaje mitológico universal que podemos encontrar en muchas culturas; hasta con significados diferentes, porque en Oriente el dragón se asocia con las fuerzas del Bien, mientras que en el mundo Occidental simboliza el Mal (de hecho, los dragones europeos parecen ser especialmente malvados).

Cuando pensamos en un dragón seguro que todos tenemos la misma imagen en la cabeza: una serpiente -de variados colores, como los chinos-, con alas de murciélago, que echa fuego por una boca peligrosamente dentada -los dragones de los nativos americanos viven en el subsuelo, para no incendiar la tierra con sus llamas-, con rabo que puede tener o acabar en púas y, a veces, muchas cabezas más o menos idénticas. Sin embargo, ¡no todos los dragones tienen alas!, aunque sí vuelan, como los que viven en el este asiático, ya que parece que tienen grandes poderes mágicos que les permiten aparecer entre las nubes -como los dragones chinos. Obviamente, los dragones viven muchos años, a veces hasta miles.


Los dragones siempre viven en cuevas oscuras, donde con frecuencia hay tesoros ocultos o perlas mágicas. Algunos, como Ladón, vigila el jardín de las Hespérides y sus doradas manzanas. Esas cuevas muchas veces están cerca del mar o asociadas a lagos mágicos; algunos dicen que, en realidad, los dragones son hijos de meteoritos que cayeron un día al agua, por eso se relacionan tan estupendamente con ella -de hecho, los dragones chinos controlan el agua y provocan la lluvia, al igual que el dios azteca Quetzacoatl.

Desgraciadamente, algunos dragones exigen sacrificios humanos cuando viven cerca de las personas, generalmente doncellas o princesas que deben ser rescatadas por valientes héroes y príncipes, como San Jorge.


  • Los dragones aparecen en el universo Tolkien: pincha aquí.
  • Dragones chinos, aquí.
  • Un resumen sobre los dragones, aquí o aquí.
  • Eragon, un libro que te recomiendo sobre dragones.

Resultado de la encuesta (2)

Resultado de la última encuesta sobre el tema de la próxima entrada:

drakkar vikingo
5 (10%)
magia egipcia
14 (29%)
biografía: Adriano
2 (4%)
el Dalai Lama
5 (10%)
dragones
22 (45%)

Votos: 48

Mañana hablaremos de dragones. ¡Gracias por participar!

Las torrijas.


Igual que pasa en tiempo de Reyes, cuando lo típico en España es degustar el Roscón, ahora en Cuaresma podemos -puedo- disfrutar de otro estupendo postre: las torrijas, ese dulce hecho a base de pan del día anterior, bañado en leche y rebozado en harina, azúcar y canela.

Es un postre internacional, que se puede degustar en varios países europeos (Alemania, Francia, Suiza y Portugal -donde se comen en Navidad-), con algunas variantes, como preferencia por bañarlas con almíbar.

Sobre su origen hay varias ideas, ya que parece que los romanos conocían un postre similar, consistente en tortas o galletas de trigo bañadas en leche, fritas en aceite y servidas con miel, y a lo largo de toda la Edad Media hasta hoy están presentes en la cocina de los conventos, tal vez como un medio para aprovechar el pan duro del día anterior.

Algunos, además, le dan un significado religioso, ya que en época de Cuaresma es tradicional no comer carne y las torrijas, bien colocadas en su fuente, parecían de lejos carne asada o, según otros, el pan duro representa el cuerpo de Cristo, que se rompe y da en la Cruz, mientras que el baño de leche representarían abluciones rituales o un nuevo bautismo del creyente que se va a encontrar con el Señor...

Sea como sea, la receta básica de las torrijas es muy sencilla -yo, que no soy mucha ducha en la cocina, tengo mano con ellas- y hay muchas variantes (almíbar, miel, vino, con naranja, de panetone, crujientes,...), como puedes ver pinchando aquí o aquí. Por su alto contenido en azúcar no son aptas para diabéticos, aunque hay recetas similares para ellos, como dice aquí.