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¿Qué son los circos romanos?

Aunque con frecuencia pensamos que eran las luchas de gladiadores los espectáculos que más gustaban a los antiguos romanos -fruto de la influencia de las películas de romanos-, en realidad eran las carreras del circo las que más éxito tenían en la antigua Roma. La amplitud del Circo Máximo de Roma, con 225000 plazas, o los escritos sobre lo que allí pasaba nos lo demuestran, llegando a celebrarse carreras hasta el s. IV, cuando ya las otras alternativas de ocio habían desaparecido.

El espectáculo consistía en unas carreras de carros de dos caballos (bigae) o de cuatro (cuadrigae), que daban vueltas al estadio, alrededor de una spina; aunque estaban prohibidas, las apuestas eran corrientes, dividiendo a aurigas y público en cuatro bandos o factiones, que se identificaban por colores: blanco, azul, verde y rojo.



El edificio tenía planta rectangular, rematado en uno de los lados cortos con una forma semicircular, siendo recto por el otro, donde estaban las carceres, la línea de salida de la carrera, así como la puerta de entrada de los participantes (porta pompae) y las caballerizas. En el centro, la spina dividía en dos el recinto y tenía un podium decorado con esculturas, columnas y obelicos relacionados con los ganadores de las carreras. El público se sentaba en el graderío o cavea; en uno de los lados de la cavea se situaba el palco de las autoridades y justo enfrente, el palco de los jueces. El uso del mortero permitía a los romanos construir este edificio en distintos puntos de la ciudad, sin tener que disponer de una colina donde colocar las gradas, como ocurría en los teatros griegos. 

Posiblemente, esta sea la imagen más conocida que el cine nos ha dado sobre el circo romano:


  • Circo de Mérida (España), aquí.

El Museo Arqueológico de Madrid reabre sus puertas.

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid abre sus puertas el próximo 1 de abril, tras dos años dedicados a su remodelación. 



El Niño de Lagar Velho: ¿qué es?

Lagar Velho es un interesante yacimiento prehistórico en la zona central de Portugal. En 1998 se encontraron los restos de un esqueleto infantil que hizo que este lugar se hiciera conocido, aunque se venía trabajando allí desde 1992: se trataba de un niño de unos cuatro años, de aproximadamente 25000 años de antigüedad, enterrado en posición horizontal, ligeramente ladeado a la izquierda, cubierto de ocre rojo y acompañado por una concha perforada; posiblemente fue envuelto y se quemó una rama de pino en el ritual. Este esqueleto es uno de los dos únicos que se han encontrado en la Península Ibérica del periodo Gravetiense.
 

La polémica estaba servida: los restos mostraban un cuerpo ancho de fuertes pectorales y piernas poderosas y cortas -propio de los Neandertales-, pero con mentón bien definido, pelvis estrecha y antebrazos delgados -propio de los Sapiens modernos, tipo Cromagnon. Todo parecía indicar que este niño era fruto de una hibridación entre ambas especies, lo que demostraría que convivieron de forma más intensa de lo que se pensaba hasta el momento.

Sin embargo, estudios comparados sobre su dentición, no confirman esto, sino, más bien, una mayor cercanía estructural a los Neandertales. Las proporciones de su cuerpo, parecen inclinarse más hacia los rasgos cromagnones, pero no demuestran que no fueran fruto de una posible última evolución neandertal. Los estudios realizados sobre el genoma del Neandertal, similar al Sapiens moderno casi en un 100%, demuestran que es posible un aporte neandertal en la población moderna, quizá por medio de cruces genéticos en Eurasia y Oceanía. De esta forma, la posibilidad de hibridación extrema que el Niño de Lagar Velho parecía mostrar al principio, no queda tan clara, y Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, se muestra escéptico ante ella.

  • Sobre los genes neandertales, aquí.
  • Sobre este yacimiento, aquí.

¿Qué es el senet?

El senet fue el juego más popular del antiguo Egipto. Muchas mesas, con sus fichas, se han encontrado en varias tumbas, y en buen estado de conservación. El juego más antiguo que se conoce supera los cuatro mil años de antigüedad.

El juego se practicaba sobre un tablero de treinta casillas, en tres filas de diez; el objetivo era llegar a la última casilla, y el movimiento de las piezas se echaba a suertes, tal vez por medio de dados. La lectura de las casillas es bustrofédica: la primera fila, de izquierda a derecha, la segunda, de derecha a izquierda, y la tercera, de izquierda a derecha; las casillas 26 a 30 tenían símbolos grabados, con unas normas sobre limitaciones de movimiento si el jugador caía en una de ellas. Las piezas seguían el orden de las filas en su movimiento, y cada jugador tenía entre cinco y diez peones, que debía mover en función de lo señalado por cuatro tablillas planas con un lado pintado de negro, que funcionaban como dados (según las tablillas que caían por el lado de madera, el jugador avanzaba de una a cuatro casillas por turno).

No se han encontrado instrucciones escritas de cómo se jugaba, por lo que se supone que se transmitían de forma oral de un jugador a otro; sí sabemos que se podía jugar entre dos personas, pero también uno solo.

El juego fue adquiriendo carácter religioso, ya que había casillas "buenas" y "malas" y un destino final, al modo de la vida del hombre. La caja de ébano y marfil, con incrustaciones de oro, de la imagen pertenece a la tumba de Tutankamón, con dos tableros, uno en la parte superior y otro en la inferior, de veinte casillas; cuenta también con un cajón para guardaer las fichas.

  • Instrucciones para jugar, aquí y aquí.
  • Y si quieres jugar contra el malvado Seth, no te pierdas este juego online aquí.

Ötzi, el hombre de hielo.

Ötzi fue descubierto casualmente el 19 de septiembre de 1991 por dos montañeros en la planicie subglaciar de Tisenjoch, en la frontera austro-italiana. Al principio de confundió su cuerpo con el de un montañero desparecido meses antes, aunque estudios posteriores dejaron claro que se trataba de la momia congelada de un hombre del Neolítico tardío europeo (Edad del Cobre), preservado gracias a las bajísimas temperaturas del lugar, con una antigüedad de unos 5300 años. Las condiciones ambientales permitieron que este hombre llegara hasta nosotros y nos aportara información valiosísima sobre la vida cotidiana en aquella época.

La reconstrucción realizada sobre este hombre nos indica que tenía el rostro prematuramente envejecido, surcado de profundas arrugas, con ojos marrones y barba, de aproximadamente 1'60 m de estatura y omnívoro (se encontraron restos de polen en su intestino). Arquero y cazador, aunque posiblemente también dedicado a la pesca, sufría artrosis y tenía un parásito intestinal que combatía con un hongo que llevaba en una bolsa. Murió desangrado por una flecha que le atravesó la arteria subclavia a la altura de la clavícula, rematado después por un golpe de maza en el rostro.


Además, los arqueólogos han sabido que iba vestido con pieles de cabra atados con tendones, un gorro de piel de oso, botines de piel de ciervo, un hacha de cobre, un arco de casi 2 m de longitud y otro en proceso de construcción, un retocador de sílex, una red de caza, un carcaj y un cesto, además de una bolsa con instrumentos para fabricar fuego: yesca (un hongo seco), fragmentos de pedernal, una concha, un par de lascas, un hueso y un percutor de pirita.

Actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico del Sur del Tirol, en la localidad italiana de Bolzano, mantenido en una cámara frigorífica a -6º C de temperatura. Investigadores del museo han realizado un trabajo fotográfico fundamental que nos permite poder ver la momia de Ótzi en imágenes de gran calidad y detalle, a través de la web Iceman Photoscan.

  • Una estupenda recreación de la vida, aspecto, útiles y últimas horas de Ötzi, aquí.
  • La historia de Ötzi, aquí.
  • Un brevísimo vídeo sobre la aparición de esta momia, aquí.
  • Secuencian su genoma, aquí.

El trono de Tutankamon



Cuando en 1922 fue descubierta la tumba de Tutankamon por Howard Carter, varias en las cosas que se encontraron en las cámaras: vasos y jarros de alabastros, cofres, camas de ébano, bastones, ushebtis, vasos de plata, sandalias, guantes, un carro de guerra, trompetas, taburetes, ramilletes de flores, varios instrumentos musicales... Y un trono de oro.

Hecho de madera, chapa de oro, plata, piedras preciosas, vidrio y bronce, con 104 metros de altura, hoy se puede visitar en el Museo Egipcio de El Cairo. Es, sin duda, el asiento más lujosamente ornamentado de los que se encontraron. Aunque de apariencia fuerte, debido al panel del respaldo, en realidad no pesa tanto, ya que el asiento y las patas no son macizos -pero estuvieron recubiertos de mallas caladas.



Sin duda, lo más llamativo es el respaldo, donde están representados el faraón y su esposa Nefertiti. la escena está dispuesta sobre una chapa de oro con incrustaciones. Como es típico del estilo amarniense (cuellos largos y estilizados, vientres abultados), la pareja se muestra de forma natural y hasta cariñosa: el rey está siendo ungido con aceite aromático por su esposa, mientras que el dios Atón -el disco solar- extiende sus rayos acabados en manos sobre ambos.

Las coronas egipcias

Las coronas del faraón eran el símbolo de poder sobre el Antiguo Egipto; los dioses también las llevaban. Fueron evolucionando en iconografía con el paso del tiempo, desde las más sencillas Roja y Blanca hasta la compleja Hemhem:
  • Corona Blanca (Hedyet): representa el Alto Egipto, quizá hecha en origen con materiales vegetales y asociada a la diosa buitre Nejbet, protectora de esa zona del país. Es una de las más antiguas, del periodo protodinástico (antes del 3100 a.C).
  • Corona Roja (Deshret): presenta el Bajo Egipto y a su protectora, la diosa cobra Uadjet. La decoración frontal con una protuberancia -un junco en espiral, posiblemente, podría representar a las abejas. Como la anterior, es de un momento anterior al 3100 a.C. y también estaría hecha al principio con materiales vegetales -por lo que al principio tenía un color verdoso.
  • Corona Doble (Sehemty): representa con su iconografía la unión del Alto y Bajo Egipto y se asocia con el poder absoluto del faraón sobre las dos partes del país. Aparece en la dinastía I (3100-2800 a.C). Mágicamente garantizaba la unión y poder de todo Egipto. Esta corona la usaba el dios Horus.

  • Atef: deriva de la Corona Blanca, siendo más compleja que ella, amarilla, rodeándola de dos plumas de avestruz, dos cuernos, un disco solar y el ureus -la cobra erguida. Tiene un aspecto ceremonial y funerario, relacionado con el dios Osiris.
  • Hemhem: una variante de la anterior, triplicando la base de Corona Blanca. Los dioses más jóvenes se coronan con ella, por lo que se suele asociar a la vida floreciente.
  • Jeperesh: de tela o piel teñida de azul, en forma de casquete, con un alto valor ceremonial. Aparece alrededor del año 1700 a.C, en el Segundo Periodo Intermedio.
  • Shuty: con dos plumas de halcón y a a veces dos cuernos y un disco solar. En el Imperio Nuevo (1550 a.C) es usada sólo por las mujeres.
  • Nemes: más que una corona, es un tocado azul de rayas blancas o doradas, con dos bandas plisadas que caen sobre los hombros. Representa los rayos del sol naciente. Es el tocado que lleva la conocida máscara funeraria de Tutanhkamon.
  • Más sobre las coronas egipcias, aquí y aquí.
  • Cuadro resumen sobre las coronas, aquí.

Póster digital: los tipos de tumbas egipcias.

Un repaso a los principales tipos de tumbas egipcias, a través de un póster digital. Pincha aquí para poder verlo.

Póster digital sobre la tumba de Tuthankamon.

Un breve repaso al descubrimiento de la tumba del faraón Tuthankamon (1922) a través de un póster digital. Pincha aquí para poder verlo.


  • Pinchando aquí podrás encontrar un tutorial en español para aprender a usar este recurso.
  • Más sobre este gran descubrimiento arqueológico, aquí.

El bipedismo: origen y ventajas.


El bipedismo supone el poder caminar con postura erguida sobre las extremidades inferiores. Los investigadores consideran que esta hazaña está asociada a la evolución del hombre prehistórico: ya podemos desde entonces decir que estamos en el primer paso desde los primates a los seres humanos.

Se considera que el hombre es bípedo desde hace casi 4 millones de años, gracias a los testimonios de las huellas encontradas en Laetoli y el descubrimiento de Lucy. Algunos consideran que incluso antes, según parece indicar el hallazgo de Ardi, con una cronología de 4'4 millones de años.

El por qué la especie humana desarrolló el bipedismo no está muy claro, aunque hay dos teorías: bien como adaptación a los cambios del hábitat (la sabana), que exigía una nueva alimentación y suponía un entorno diferente -tal vez más peligroso-, bien fruto de una alteración genética que la Naturaleza mantuvo por las mejoras positivas que implicaba -regular el calor corporal o facilitar la recolección de árboles bajos, por ejemplo.

Las ventajas del bipedismo son variadas:
  • permite liberar los brazos y las manos, con lo que se pueden usar para acarrear objetos o fabricar herramientas, favoreciendo el crecimiento del cerebro -porque está más estimulado; la mano se vuelve más precisa.
  • se reduce la energía necesaria para sobrevivir, disminuyendo el esfuerzo para alimentarse.
  • favorece el aumento del tamaño del cerebro.
  • propicia cambios morfológicos: el craneo se inserta por su base en la columna vertebral, la clavícula y el omóplato se adaptan y fortalecen para sujetar los brazos, la pelvis se hace más ancha, corta y proyectada hacia delante y aumenta la cresta ilíaca, que permite el enganche del poderoso músculo glúteo (esencial para mantener erguido el nuevo esqueleto y poder andar)

  • Algunos científicos apuntan que el bipedismo pudo haber comenzado hace 20 millones de años, aquí.
  • El bipedismo supone un ahorro energético para el hombre, aquí.
  • Explicación más concreta del bipedismo, aquí.
  • ¿Por qué la Naturaleza mantuvo el bipedismo? Aquí.
  • El bipedismo de las mujeres evolucionó de forma diferente, aquí.

Sopas Knorr y los vikingos.


¿Conoces las sopas Knorr? Seguramente... Pero tal vez no sepas que, en realidad, el knorr es un barco mercante vikingo similar a los famosos drakkars, pero más achatado y usado en travesías con icebergs. Podían llevar hasta 30 personas, así como ganado, heno, barriles de agua dulce y de pescado seco y carne salada.

Lo más llamativo de los barcos vikingos es su mástil, en el centro de la nave, de forma que estas naves podían trasladarse fácilmente hacia delante o hacia atrás, y su vela rectangular, de hasta 100 metros cuadrados, de lana o lino doble y teñido de rojo -para señalar mejor la posición del barco. Eran, además, de poco calado, lo que les permitía poder navegar en ríos poco profundos y así entrar a los continentes (incluso transportando la nave por tierra firme, arrastrándola sobre troncos, hasta el siguiente río navegable).

Por supuesto, el pueblo vikingo teme a sus dioses y a lo inexplicable de la Naturaleza, de forma que adornan la proa y la popa de sus barcos con cabezas de dragones -de ahí su nombre-, para protegerse de los espíritus malignos del mar.

  • Expansión de los pueblos vikingos en la Edad Media, aquí.
  • Breve resumen sobre los vikingos, aquí y aquí.
  • Características e historia de los barcos escandinavos, aquí.
  • Incluso llegaron a las costas de Norteamérica en la Edad Media, aquí.
  • Dos entradas sobre los vikingos y su expansión en el estupendo blog La Historia con mapas, aquí.

¿Cuál es el mapa más antiguo del mundo?

Dicen que lo que podemos considerar el primer mapa sería un plano tallado en una pared, sobre la ciudad de Catal Hüyük (Turquía), datado en el 6000 a.C. y descubierto en 1963. Y que el siguiente mapa lo encontraríamos en una tablilla de arcilla de Ga-Sur (Irak), representando una zona con montañas atravesada por un río, del 3800 a.C.

Sin embargo, se considera que el primer mapa del mundo -es decir, la primera representación hecha a propósito del mundo conocido- es una tablilla de arcilla de Babilonia, de 12 cm de altura, que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, hecha sobre el año 500 a.C a partir de una tablilla anterior del s. VIII a.C.

Los babilonios ya hacían mapas desde el 2300 a.C., posiblemente con la intención de medir distancias entre terrenos a fin de recaudar impuestos.

¿Qué puedes ver en esta tablilla? El mundo conocido en el momento, con forma circular, orientado al noroeste (el viento predominante en la zona) y con Babilonia en el centro, así como otros lugares conocidos: las actuales Asiria, Armenia y Yemen. El espacio entre los dos círculos sería el océano y las zonas triangulares, tierras aún no plenamente exploradas. Los textos cuneiformes que acompañan el dibujo explican las distancias entre las tierras y las características de todos los espacios representados.

  • Más sobre este mapa en el blog Paseando por la Historia, aquí, o en Recuerdos de Pandora, aquí.
  • Una imagen describiendo el mapa, aquí y aquí.

Los calcos pompeyanos.

Pompeya es una ciudad congelada en el tiempo: en el 24 de agosto del 79, cuando el Vesubio sepultó esta ciudad y la vecina Herculano en una mar de lava y cenizas.

Pero los cuerpos de los pompeyanos han llegado hasta nosotros, mostrándonos así los últimos instantes de la ciudad, como un recordatorio vivo. En 1860 la dirección de las excavaciones de la ciudad se confió a Giuseppe Fiorelli, que empleó una nueva técnica en los restos humanos y animales encontrados: estos habían quedado recubiertos de una gruesa capa de lapilli, descomponiéndose, pero dejando bajo la capa de cenizas un hueco compacto que el arqueólogo llenó con yeso líquido.

  • Un libro inspirado en los calcos, aquí.
  • Más sobre la erupción en el Blog de Antigua y Medieval, aquí.

¿Cómo se fabrica un bifaz?

El bifaz es el arma base de la Prehistoria. Construído sobre un núcleo de sílex, presenta sus dos caras trabajadas y dos aristas laterales que acaban en punta; se consigue un filo constante a base de golpear el núcleo por todo el borde. Su complejidad estriba en que cada uno de los golpes que se dan para poder construir este arma se encuentran en la cabeza del tallador, de forma que es un ejemplo de cómo lo imaginado se convierte en realidad. El bifaz tenía, además, una gran cantidad de usos, pues se utilizaba para raspar, cortar, machacar, trabajar madera o sílex,...


Los mejores bifaces se hacían con un núcleo de forma tabular, apoyándolo en el muslo sobre un trozo de piel. Luego se hacía la forma básica de la herramienta, tallando con golpes firmes y secos los bordes (trabajando a la vez ambos lados), por medio de un percutor, una vez que se quitaba la corteza del sílex. Después la forma definida se hacía golpeando este primer bifaz tosco con un percutor más blando, hecho con asta de ciervo; los restos que iban saltando de la pieza son las lascas, que podrían ser utilizadas más adelante como afilados cuchillos. Finalmente, las piezas se retocaban sólo en aquellas zonas que no estuvieran todavía bien afiladas, hasta conseguir la forma definitiva.

  • Más sobre esta herramienta y el proceso de fabricación, pinchando aquí.
  • Las herramientas del Paleolítico, aquí.
  • Esquema de las partes de un bifaz, aquí.
  • El fuego en la Prehistoria, aquí.
  • Resumen sobre las herramientas del hombre Prehistórico, aquí.

Champollion: la Piedra Rosetta

Sin duda, es uno de los egiptólogos más importanes... incluso antes de que naciera la Egiptología como disciplina...

Jean-François Champollion (1790-1832) no era realmente egiptólogo al uso, sino un lingüista fascinado por el mundo egipcio. Estudió árabe, hebreo, copto, sirio, caldeo y otras disciplinas asociadas.

Muy joven, con 16 años, ya sospechó que el egipcio hablado en época faraónica tenía mucho que ver con la lengua copta propia del Egipto de la era cristiana. Y así lo expuso en 1807 en una obra que leyó en la Universidad de Grenoble, donde era profesor auxiliar de Historia. Su seguridad le permitió que desde la Universidad le ayudaran a ampliar sus estudios de copto en París, donde recibió una copia del texto de la piedra Rosetta. Y no pudo evitar comenzar a investigar su desciframiento. A partir de 1815 conocía la luz su gramática sobre copto.

Años después él mismo prepararía una expedición a Egipto, fruto de la cual escribiría una memoria dedicada al estudio de los caracteres egipcios. Su amor al mundo egipcio culminaría con la creación de una cátedra de egiptología y la preparación de una gramática jeroglífica.

Más sobre su biografía y obras.
Y sobre el desciframiento de la Piedra Rosetta:
aquí y aquí.
Ficha de la Piedra Rosetta.
Resumen sobre los
jeroglíficos egipcios.
Y si te gusta la Egiptología, no te pierdas
esto.
El juego de moda en el Egipto faraónico: juega al
Senet.

La tumba de Tutankamón y Howard Carter.

Veo cosas maravillosas.

Howard Carter veía, por medio de la luz de una vela aplicada al orificio practicado en la puerta de la tumba KV62 -para comprobar que no había gases nocivos-, los carros, vasos de alabastro, estatuas, camas, muebles y el brillo del oro.

Era un 24 de noviembre de 1922. El joven faraón Tutankamón recibía la visita del hombre contemporáneo.