Las especias.

La culpa de todo es de la canela. Y del azafrán. Y de la vainilla. De las especias, en general. Es decir: en tu cocina se encuentra la razón del gran acontecimiento que revolucionó el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna: los descubrimientos geográficos.

Bueno, la culpa fue de ellas y del control que el Imperio Otomano estaba realizando sobre las rutas comerciales que unían la vieja Europa con Asia, cortando el paso de la ruta de la seda y las especias y encareciendo los productos. Sólo Venecia parecía poder mantener el comercio, a través de Alejandría, que recibía las preciadas joyas naturales desde el Mar Rojo, pero cuando el 1453 cayó en manos otomanas la ciudad de Constantinopla, la demanda de especias fue tan alta que Venecia no fue capaz de asumirla.

Los europeos necesitaban las especias, pues ocultaban y mejoraban el sabor de los alimentos en mal estado de conservación, se les suponían poderes afrodisíacos y medicinales y se empleaban en los maquillajes de la época -como la canela. Claro, las especias se usaban según el poder adquisitivo de la persona, pues las más apreciadas, como el azafrán, la pimienta o la canela, se aplicaban sobre la carne, que era, casi siempre, plato de nobles.

¿Y quiénes se dieron cuenta de la gran ventaja económica que supondría controlar una nueva ruta comercial hacia las Indias? Los portugueses. Pero esta es otra historia...

2 aportaciones:

Magah dijo...

Me encantó recordarlo. Ire por la ruta de la seda y las especias.
Lo natural!

Abrazo

Negrevernis dijo...

Magah,
fue impresionante para mí un viaje por Turquía, donde acabé en el gran mercado de las especias. Un viaje al pasado envuelta en exóticos y agudos aromas.
¡Buen viaje!