¿Cuál es el origen de las doce uvas?

Hoy se cumplirá en España, de nuevo, la tradición de comer doce uvas al ritmo de las campanadas de medianoche, costumbre exportada también a México, Perú o Chile -entre otros países hispanos. 

Dicen que la culpa de todo la tuvieron los agricultores murcianos y alicantinos en un algo lejano ya 1909, marcado por una excepcional cosecha que dio tantos excedentes que decidieron  sacarlos al mercado bajo la etiqueta de "uvas de la suerte". 

Sin embargo, algunos remontan la tradición a finales del s. XIX y otros cuentan que la costumbre burguesa de esos años era comer uvas y beber champán el 31 de diciembre, de forma que el pueblo se lanzó a la calle allá por la década de 1880 para burlarse de ese grupo enriquecido de la población. Es posible, pues, que aquellos campesinos del levante aprovecharan lo que se había convertido ya en una tradición para lanzar a la venta los excedentes de su excepcional cosecha. 


  • También en otros países tienen otras costumbres, desde romper la vajilla de la cena en Dinamarca o cenar lentejas en Italia (usadas en banquetes funerarios en la Antigua Roma y símbolo de buena suerte por su parecido a las monedas). Para conocerlas, pincha aquí

Los mitos griegos, en cómic.

Un curso más, mis alumnos de 1º de ESO han realizado un cómic sobre un mito griego elegido por ellos mismos. Os dejo aquí una breve presentación de  los trabajos que mejor se ajustaron a lo pedido, a partir de los mitos de Teseo y el Minotauro, el nacimiento de Zeus, Orfeo y Eurídice y el rapto de Europa. 


Una novela histórica: Riña de gatos. Madrid, 1936

Leí este libro, Riña de gatos-Madrid 1936 (Premio Planeta 2010) hace un tiempo. Y ha pasado sin pena ni gloria del estante a mis manos y camino de vuelta...

Ambientado en los albores del inicio de la guerra civil española, un tasador inglés, Anthony Whitelands vuelve a Madrid para tasar unos cuadros pertenecientes a una acomodada familia de la nobleza. Sin pretenderlo, e impulsado por un amor a primera vista -que supone un pequeño enfrentamiento con uno de los políticos más candentes del momento-, se verá envuelto en una historia de espías y movimientos diplomáticos internacionales, que casi le costará la vida. Whitelands se presenta como un amplio conocedor de la obra pictórica de Velázquez, que es analizada someramente -así como algunas de sus obras más conocidas del Museo del Prado, en Madrid-, en varios momentos de la historia.

La narración de este libro es lenta, muy lenta. El protagonista da vueltas sin sentido por Madrid, sin acabar de tomar decisiones -tal vez cómo le ocurre en ese momento a la política española- y se escuda en numerosas ocasiones en su condición de extranjero para no tomar partido. Sí es cierto que no es necesario tener conocimientos históricos de la situación española del 36, pero se echa de menos una mayor aproximación a todos los bandos políticos del momento, aunque es cierto que hace un acercamiento al pensamiento falangista al que se vincula la mayoría de los personajes de la novela.

Encuesta (noviembre 2013)

Este es el resultado de la última encuesta Elige un tema para una entrada del mes. ¡Gracias por participar!

D'Artagnan: 4 (9%)
Una novela histórica: 29 (65%)
Una leyenda irlandesa: 11 (25%)

Votos: 44

Proyecto Librómetro: esta fue la primera evaluación.

El proyecto de animación a la lectura Librómetro de aula, para mis alumnos de la asignatura de Religión Católica de 2º de ESO tiene ya sus primeros lectores en esta primera evaluación. 

Visto en el blog de Hautatzen, este proyecto permite a mis alumnos conseguir el 20% de la nota de cada evaluación, y todos los participantes tendrán un diploma acorde con su número de lecturas en este curso, que será entregado con las notas de junio. 

Aquí os dejo la gráfica de páginas leídas, el ranking de la clase de 2ºB de ESO y las lecturas realizadas por los alumnos, elegidas de forma voluntaria de una lista que también os ofrezco:


  • Primera evaluación: ranking de lecturas y número de páginas leídas, en este enlace (os conduce a un archivo de Scribd).
  • Lecturas propuestas para el Librómetro de aula de este curso, en este enlace (otro archivo de Scribd).


 Listado de lecturas propuestas para este curso 2013-14:


Palestina y Jesús de Nazaret.

Estas dos últimas semanas he estado preparando un acercamiento a la sociedad palestinense en tiempos de Jesús de Nazaret, para mis alumnos de 2º de ESO de Religión Católica. Aquí os dejo el resultado, en el que he incluído algunos ejercicios de trabajo con la Biblia sobre este tema. 



La religión en las antiguas Grecia y Roma.

Os dejo una breve presentación sobre la religión grecorromana que he preparado para mis alumnos de 1º de ESO de la asignatura de Religión Católica.



¿Qué es el kraken?



Johnny Deep se las tiene que ver en la película Piratas del Caribe 2 con uno de los más terribles de los seres mitológicos: el kraken. 

Habitualmente inserto en historias de mitología griega -algunos lo relacionan con Escila-, el kraken es en realidad un monstruo escandinavo, del tamaño de una isla pequeña y con frecuencia confundido con ellas, que solía aparecer en las costas de Noruega e Islandia, enroscando sus gigantescos tentáculos de ventosas de más de dos metros de diámetro a los mástiles de los barcos, para hundirlos rápidamente en las profundidades del océano con la fuerza del torbellino que generaba al volver a sumergirse. Sólo sus ojos rojos y brillantes, que se podían ver desde la superficie cuando el calamar gigante estaba cerca, le hacían visible al ojo humano desde la borda de los barcos. 

Y algunos dicen que su existencia es real, pues hay marineros que han avistado, a lo lejos, calamares de casi veinte metros de longitud...

Resultado de la encuesta (octubre 2013)

Resultado de la encuesta Elige un tema para una entrada del mes. ¡Gracias por participar!

El kraken: 29
Una reina de España: 12
Una obra del gótico: 4
Una novela histórica: 8

Votos: 53

Puedes ver la entrada publicada con el tema más votado pinchando aquí

Vuelve el Proyecto Librómetro a mis clases de Religión de 2º de ESO.

Hace unos días explicaba a mis alumnos de Religión Católica de 2º de ESO el Proyecto Librómetro, actividad de fomento de lectura que también puse en marcha el curso pasado y que hace tiempo conocí a través de Marian Calvo, del blog Hautatzen. La valoración que hice al terminar el curso pasado fue positiva, pues prácticamente el cien por cien de mis alumnos de la misma asignatura y nivel participaron, viendo además premiado esto con un diploma que les adjunté con las notas finales; comentarios posteriores de varias familias de aquel grupo también fueron positivos. 


Este curso lanzo de nuevo la misma propuesta en la misma asignatura: la elección de lecturas a partir de una lista de sugerencias, que queda abierta a propuestas que mis alumnos quieran hacer, siempre que los libros se ajusten a la temática religiosa, cultural o de valores del área. Una vez más, en la nota trimestral se verá reflejada la participación en la actividad (y entrega de la ficha de lectura), contando un 20% de la calificación de cada evaluación. En el corcho de la clase queda reflejada la gráfica progresiva de las lecturas, pues un tercio del mismo está ocupado actualmente con los nombres de mis alumnos de 2º de ESO y el espacio preparado para recibir las primeras fichas; dentro de unas semanas compartiré con vosotros una foto de esto.

Por ahora, podéis consultar la propuesta de lecturas de Religión Católica para este curso pinchando aquí. Y la ficha de trabajo general, aquí

Una breve introducción a la Biblia católica.

Aquí os dejo una breve presentación sobre La Biblia, pensada para mis alumnos de 2º de ESO de la asignatura de Religión Católica. 



Va de novias (romanas)


Pocas cosas han cambiado desde la Antigua Roma hasta hoy en lo que a vestimentas nupciales se refiere: para la mujer del patriciado romano, elegir y lucir su vestido de novia era asunto de especial importancia, como ahora. 

La joven novia, de catorce o dieciséis años, peinaba su cabello con seis trenzas, decorándolas con cintas, cubriéndose luego el cabello con un velo naranja, el flammeum. Su traje nupcial se parecía a la stola de las matronas -una túnica que las mujeres usaban justo tras casarse, generalmente blanca, gris, roja o púrpura, ajustada con un cinturón ornamentado y de color púrpura, lo que indica al resto la clase social de la mujer-; en el caso de las novias, esta stola nupcial era blanca y larga hasta los tobillos, con un cinturón atado con un nudo especial, el nodus Herculeus, y que sólo podía ser desatado por el novio en el  lecho nupcial. Este nudo simbolizaba la unión de los esposos y los deseos de fertilidad para la pareja, ya que Hércules tuvo muchos hijos. 

Si la novia, después, tenía varios hijos -tener más de tres le permitiría alcanzar un elevado grado de independencia, como premio por su fertilidad-, la joven podría llevar la palla, el manto cuadrado de las matronas, que cubría la cabeza y el cuerpo, enganchándose por detrás al cabello como un velo trasero.

¿Qué es la dalmática?

La larga toga romana, de más de 4 metros de largo y dos de altura, fue el vestido propio de los patricios y patricias romanos (aunque pronto los vestidos femeninos comenzaron a diferenciarse, y sólo las mujeres tachadas de adúlteras o impúdicas la llevaban). La toga era una prenda digna, bella...y poco práctica, ya que se necesitaba la ayuda de al menos un esclavo para poder colocársela antes de salir de casa. A pesar de esto, siguió usándose en actos públicos, como signo de distinción y diferencia social. 

El resto de los romanos, sobre todo la gente del campo, llevaba en su lugar una túnica, prenda que durante mucho tiempo se usaba debajo de la toga, formada por dos telas cosidas, más o menos hasta la altura de las rodillas; de adornos sencillos, los más pudientes la llevaban de lino, lana o seda. La de las mujeres eran más largas y holgadas, y se abrigaban con otras telas o mantos. Un cinturón sujetaba a la cadera la túnica. 

Sin embargo, sabemos que estas prendas eran costosas en su mantenimiento: los arqueólogos han encontrado numerosos ropajes llenos de remiendos, y suponen que el Estado proveería a los más pobres de una túnica y un manto cada año, dado que los precios, en época imperial, eran desorbitados: el tejedor de la lana de la túnica necesitaba ahorrar treinta y tres veces su salario habitual para conseguir una, y si era de seda, necesitaría veinte años de su vida para poder pagarla. 

¿Qué nos queda hoy de estas vestiduras romanas? Aunque nos pueda parecer sorprendente, mucho: numerosas vestimentas utilizadas hoy en la liturgia cristiana católica proceden de ropas de la antigua Roma. Sin ir más lejos, la túnica, pues las más costosas y decoradas, las dalmáticas, eran empleadas en época del emperador Cómodo, a finales del s. II: llegaban hasta las rodillas, no llevaban cinturón y eran de manga larga (algo considerado impúdico, pero muy habitual ya a partir del s. III). Los romanos de las mejores familias la usaban para pasear, mostrando una costosa decoración a base de dos listas púrpuras o doradas en la parte delantera, y a veces también con estrellas, discos o flores bordadas. Actualmente la dalmática es la vestidura ceremonial de los diáconos católicos, empleada en misas solemnes, procesiones o bendiciones no penitenciales; también los sacerdotes pueden usarla bajo la casulla, en celebraciones puntuales y muy festivas. 

¿Para qué sirve un mantel?



No fue frecuente en el mundo antiguo el uso del mantel, y parece que los primeros testimonios datan del s. I: sería en la primera centuria, de manos de los antiguos romanos, como el uso de mantel se extendería por Europa. Las servilletas no venían incluídas: aunque algunos consideran que los romanos ya empleaban unos paños para limpiarse el sudor en las comidas o llevarse las sobras, se considera que fue Leonardo da Vinci el que las implantó en la corte de la familia Sforza allá por finales del s. XV...

El uso del mantel en el primer siglo no responde a una necesidad de limpieza, sino a un temor mágico: gracias al mantel, las ollas no dejarían su marca redonda en la mesa (por otra parte, mueble del que los propietarios de las domus estaban especialmente orgullosos), resto que podía ser usado por poderes escuros para intervenir sobre el contenido de la olla y envenenar así a los comensales...

Nos preguntamos sobre el sentido de la vida.

Comenzamos el curso y os dejo aquí una breve presentación sobre el tema de las preguntas sobre el sentido de la vida, para mis alumnos de Religión Católica de 2º de ESO. Como en otras ocasiones, podéis ver esta presentación y otras en la columna derecha del blog, con libre descarga.


Las casas romanas: no es oro todo lo que reluce.

Habitualmente, cuando se quiere explicar cómo eran las casas de los antiguos romanos, se habla de tres tipos básicos: la domus (la casa urbana señorial de algunas familias ricas de Roma o Pompeya, por ejemplo), las villae (casas de campo de las familias acomodadas, dedicadas al autoconsumo y poco a poco, también a la comercialización de algunos productos agrícolas) y las insulae (edificios con casas o habitaciones de alquiler, en los barrios más modestos de Roma).

Las casas de las familias más humildes del mundo rural suelen escapar de estas explicaciones. La cultura romana era urbanita y focalizaba la romanización del territorio con la construcción de ciudades de nueva planta o la remodelación de estructuras de las ya existentes. Pero la mayor parte de la población vivía en el campo, en aldeas. Las casas allí estaban hechas de materiales sencillos, madera o adobe y techos de paja o caña, con suelo de tierra batida, arena o paja; el hogar era el espacio donde más tiempo pasaba el romano, pero no es raro encontrar también que las casas eran lugares de trabajo, como atestiguan los restos de telares o pequeños talleres artesanales que se han encontrado. 

Estos pequeños hogares constaban de dos o tres habitaciones, en el mejor de los casos, con escasísima iluminación natural (un hueco en una pared para dejar escapar el humo del fogón, que permitiría alejar a los insectos de la madera). A fin de conservar el calor, no sería raro que la familia compartiera el espacio con el ganado. El mobiliario, muy escaso: los antiguos romanos usaban con frecuencia aparadores en la pared o huecos realizados a propósito, a la manera de nuestras estanterías actuales, jergones de lana harían de camas, y las mesas serían tablas con una, dos o tres patas. La iluminación interior por la noche vendría de lámparas de aceite y del fuego del hogar, que se alimentaría con carbón, excrementos vegetales o animales o madera.

En conjunto, este tipo de casa rural modesta fue la propia de la mayor parte de la población europea hasta la Edad Media.
  • Las casas romanas, aquí y aquí.
  • Descripción de las partes de una cosa romana típica, aquí.

¿Por qué son importantes los adornos en la Prehistoria?

Sabemos bien que nuestros antepasados prehistóricos comenzaron pronto a enterrar a sus muertos, siendo muy evidente esta práctica en el Paleolítico Superior, hace unos 30.000 años.En este momento los difuntos son enterrados cerca de zonas de vivienda- cuevas o abrigos rocosos-, de forma individual o colectiva (por parejas) y generalmente en posiciones fetales, de lado y cubiertos de ocre y  por lajas de piedra o huesos de mamut.

Pero lo que más nos llama la atención es lo complejo de los ajuares que, sin duda, marcaría las diferencias sociales entre los difuntos. Así, destaca el enterramiento de Sungir (Bielorrusia), donde en 1957 comenzó una excavación en la que se encontraron dos cuerpos, uno masculino y otro femenino, cabeza con cabeza y con una lanza de marfil de mamut de más de dos metros de longitud.


Los difuntos del Paleolítico Superior solían enterrarse con útiles de piedra y elementos de adorno, como conchas, caninos de animales, figuritas zoomorfas -quizá imágenes de divinidades- hechas en marfil, arandelas de hueso que irían cosidas a la ropa (casi siempre chaquetas y pantalones de piel, cuyas piezas se unirían con crines de caballo o tendones de animales). La importancia de los adornos en la ropa debió ser mucha, y posiblemente marcaría la importancia social del difunto en vida: en Sungir se encontró un hombre de unos cincuenta años, bajo una losa de piedra, que tenía cosida a su chaqueta de piel de reno 3500 arandelas de hueso en líneas horizontales, así como un gorro con 500 cuentas y 25 caninos animales y 20 brazaletes de marfil en sus brazos.

  • Más sobre la importancia del atuendo en el Paleolítico, aquí.

El pan y la sal.


Comparto con vosotros un nuevo site que he creado con Google, donde he podéis ver el resultado del trabajo realizado por mis alumnos de Religión Católica de 2º de ESO del curso 2012/2013, dentro de la actividad del Taller de Biblia. 

Este Taller estaba encaminado a dar a conocer, de manera lúdica y diferente, algunos personajes importantes del Antiguo y del Nuevo Testamento. A lo largo de este nuevo curso 2013/ 2014 este espacio irá creciendo con las aportaciones y trabajos de mis nuevos alumnos.

Para ver el site El pan y la sal, pincha aquí.

Inicio del curso 2013/2014

Comienza el nuevo curso 2013/2014, y desde aquí os envío (compañeros profesores -virtuales o no-, familias, alumnos -antiguos y nuevos) mi deseo de una buena vuelta al cole.

Cerrado por vacaciones hasta el día 1.


Un año más, nos vamos unos días de vacaciones para poder recargar pilas de cara al nuevo curso. 
¡Volveremos el día 1 de septiembre!

Cuatro años juntos en la red.



Queridos lectores, amigos, asiduos, ocasionales, aquellos que llegáis aquí por casualidad, porque alguien os dio el enlace o estáis por las redes sociales,... Gracias a todos. Hoy se cumplen cuatro años de andadura de este blog. 

El fuego valyrio de Juego de Tronos es real.



Muchos de nosotros ya hemos visto esta escena en la serie de televisión de Canción  de Fuego y Hielo (Juego de Tronos) o -mucho mejor- hemos podido leerla:



El fuego valyrio es usado en Juego de Tronos por Tyrion Lannister para hacer frente al ataque naval de la ciudad de Desembarco del Rey; los alquimistas de la ciudad crean de forma secreta -y no exenta de peligros, como la caída del techo de las celdas donde se fabrica- esta pasta verde altamente inflamable, en contacto con una chispa o por calor del sol. El Gnomo envía un barco repleto de vasijas de fuego valyrio para intentar hacer frente a las tropas de Stannis Baratheon.

Este arma, además, aparece también en el juego de consola de Assassin's Creed: su protagonista, Ezio Auditore, lo emplea en el s. XVI para destruir unos barcos del puerto que no le permiten llegar a la Capadocia.


El fuego valyrio de la ficción está inspirado en el fuego griego, usado como arma táctica por los bizantinos, cuando los musulmanes intentaron tomar la ciudad de Constantinopla a mediados del s. VII y a principios del s. VIII: toda una sorpresa militar que se empleó hasta 1204. Las réplicas posteriores realizadas por italianos fueron siempre de peor calidad.

No conocemos todos los ingredientes de este fuego griego, pero sabemos algunas cosas sobre él: ardía en contacto con el agua (por eso, por más que los musulmanes en el s. VII, con sus 1200 barcos lo intentaron, no lograron más que avivar las llamas cuando pretendían apagarlo); varios son los elementos que sí sabemos se empleaban para crearlo: nafta (una fracción del petróleo, conocida como bencian, formada por compuestos volátiles altamente inflamable), azufre, amoníaco, cal viva (que se calentaría al contacto con el agua, actuando como mecha) y nitrato (que aportaria el oxígeno necesario para que ardiera el combustible, a la manera de los fuegos artificiales actuales). La documentación de la época nos habla no sólo de imponentes llamas imposibles de apagar, sino también de gases, ruido atronador y mucho humo.



¿Cómo hubieran podido luchar los musulmantes contra este fuego? O, más bien, ¿cómo podrían las tropas de Stannis Baratheon haber evitado la masacre de sus barcos? Ahogando el fuego... con arena.

  • Más sobre el secreto químico del fuego griego, aquí y aquí.

Phineas y Ferb y el pájaro dodo.

Hacia 1670 ya habían desaparecido casi todas las especies de pájaro dodo, un ave endémica de la isla Mauricio; el último ejemplar, de color blanco, fue matado en 1761. Este pájaro era muy apreciado por sus plumas, y sus huevos eran comidos por los animales que los conquistadores europeos estaban llevando a esta zona del Índico: ratas, perros y cerdos. 


Tenía el tamaño de un cisne, un pico fuerte y unas alas muy cortas que le impedían volar, por lo que se podía atrapar fácilmente -y por eso se consideraba que eran tontos; su nombre procede de la palabra holandesa usada para decir "haragán"-; posiblemente este ave fue una adaptación de una especie de paloma india que recaló en la zona de Madagascar, que perdió su capacidad de volar debido a la ausencia de depredadores en la isla, por lo que no necesitaba huir, de manera que comía semillas y ponía sus huevos en la tierra.

Pero aunque desde hace casi trescientos años nadie a vuelto a ver un ejemplar de este pájaro, curiosamente sí lo encontramos en películas infantiles y dibujos animados: Lewis Carroll apostó por él como uno de los personajes secundarios de su libro Alicia en el país de las Maravillas: es juez en una carrera en la que todos ganas, según él, siendo recreado por Disney posteriormente; y los modernos Phineas y Ferb logran capturar uno tras ascender por la colina en la que vive.

¿Por qué los hombres usaban tacones?

Lo de los zapatos de tacón viene ya de lejos -algunas imágenes del Antiguo Egipto ya nos sugieren que tanto hombres como mujeres los usaban-, pero en su origen no parece que se usaran como signo de elegancia femenina, sino que los persas los mandaban fabricar como parte del equipo de equitación, ya que de esta manera el pie encajaba mejor en el estribo del caballo. 

Hoy asociamos los zapatos de tacón con moda femenina o, incluso, como signo subliminal de poder en las mujeres -dicen algunos. Pero en el s. XV Catalina de Medici los usó para disimular su baja estatura cuando se casó con Enrique II de Francia el 28 de octubre de 1533, algo que no le impidió llegar a ser reina de Francia y tres veces reina regente de este país, durante la minoría de edad de tres de sus hijos varones.


A mis alumnos les llama siempre mucho la atención el retrato de Corte oficial de Luis XIV de Francia, hecho por Hyacinthe Rigaud (1659- 1743) y pintor favorito del rey francés, para el que trabajó toda su vida. Todo en este cuadro es suntuosidad y magnificencia: las ricas telas, el fondo ampuloso y teatral o la expresión soberbia del rey, que seguro quedó muy complacido con el resultado. En esta obra se puede observar cómo Luis XIV disimula sus 163 cm. de estatura con unos zapatos de tacon rojo, ganando así diez centímetros. Celoso de sus zapatos, usados también como signo de distinción y nobleza (el color rojo escarlata era el signo de los miembros de este estamento), llegó a ordenar por medio de un edicto, en la década de 1670, que los nobles cortesanos calzaran este modelo de zapato... y no las imitaciones que se venían viendo por ahí. La Corte inglesa adoptó esta costumbre francesa, prohibiendo su uso a las mujeres, considerando que ejercían un hechizo sobre los hombres que les conducía, irreversiblemente, al matrimonio.

Hoy aún nos queda un barniz histórico en nuestros zapatos de tacón: el tacón de carrete, de base ancha y cuatro centímetros de altura, es conocido también como tacón Luis XIV, usado por la marca Chanel para algunas de sus colecciones.

Rosalind Franklin y el ADN: persecución científica.



Google recordaba esta semana en un doodle la figura de una importantísima científica: Rosalind Franklin (Londres, 1920- 1958), que sentó las bases para la comprensión de la estructura del ADN. 


Procedente de una familia de origen judío, desde muy joven destacó en materias matemáticas y  tuvo claro que iba a dedicar su vida a los estudios científicos, a pesar de la oposición de su padre, que estaba en contra de dar una educación superior a las mujeres. Afortunadamente, su familia acabó cediendo -aunque dejando claro a la joven que podría estudiar, pero no ejercer su carrera- y Rosalind logró graduarse en Cambridge e investigar sobre las microestructuras del carbón y el grafito. Estas primeras investigaciones le valieron preparar posteriormente su doctorado en química y física. 
 
A finales de la década de los 40 trabajó en París sobre la aplicación de técnicas de difracción de rayos X a diversas sustancias; posiblemente este trabajo, con la exposición a radiaciones, fue lo que le conduciría posteriormente a la muerte por cáncer.

Su nombre estará asociado para siempre con la Foto 51, en la cual se podía ver una X, foto que permitió ver por primera vez la forma helicoidal del ADN. Este importantísimo descubrimiento abriría en el s. XX la puerta a las investigaciones genéticas, la biología molecular y el análisis de la estructura completa del ADN. 

Foto 51: estructura en X del ADN

Pero, a la vez, las presiones sociales y culturales de mediados del s. XX o las envidias profesionales estarán también unidas a su nombre: este descubrimiento debería haberle valido el Premio Nobel, y sin embargo, le fue concedido a los tres científicos que usaron su información e investigaciones posteriormente para desarrollar la teoría de la doble hélice del ADN: James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins recibieron este premio, en la categoría de Fisiología y Medicina, unos años después de la muerte de Rosalind. Wilkins conocía el trabajo de Rosalind y la Foto 51, y les dio la información a los otros dos científicos (que no la mencionaron en el discurso de entrega del premio), posiblemente sin que la mujer lo supiera o sin su permiso. Los cuatro estaban trabajando a la vez sobre el ADN, y Wilkins, en particular, tuvo una relación muy negativa con Rosalind, seguramente por cuestión de su sexo y origen judío.

  • Un interesante artículo, muy completo, sobre el problema de estos cuatro científicos y la persecución  a Rosalind, aquí
  • Más sobre Rosalind Franklin, aquí y aquí.

Los legionarios romanos y sus contubernios.

Explica la R.A.E:

contubernio.
(Del lat. contubernĭum).
1. m. Habitación con otra persona.
2. m. Cohabitación ilícita.
3. m. Alianza o liga vituperable.

En castellano, esta palabra tiene generalmente un sentido negativo o peyorativo, pero no fue así en el mundo romano, donde el matrimonio entre dos esclavos, con consentimiento de su amo, era denominado así (aunque no hay que olvidar que los esclavos no podían realizar un matrimonio legal, es decir, con derecho a testar y dejar herencia a sus descendientes). Los hijos de la pareja heredaban la situación de esclavitud y eran propiedad del amo de la esclava. 


Pero el contubernio era también la agrupación de seis u ocho legionarios que compartían tienda en el campamento de la legión, siendo liderados por uno de ellos -seguramente, el veterano de ellos o el más experiementado- y tenían asignados dos sirvientes para cuidar la mula que llevaba el equipo de los soldados y la provisión de agua a lo largo de la marcha. El contubernio era así una "familia" de soldados, unidos por fuertes lazos de amistad y camaradería: uno de los objetivos principales de la legión era la ruptura sentimental entre los legionarios y su familia (de hecho, no podían tener matrimonios legales, aunque sí sabemos que muchos de ellos mantenían relaciones más o menos estables con mujeres de las zonas cercanas al campamento), de manera que sus apoyos psicológicos estuvieran sólo entre el resto de los soldados, para fortalecer el sentimiento de unidad.
  • Más sobre la organización  de la legión romana, aquí, aquí y aquí.
  • Vocabulario militar romano, aquí.

Munch, El grito y Whatsapp.


No sé si los creadores de Whatsapp conocerían al noruego Edvard Munch (Loten, 1873- Ekely, 1944), pero por la red he ido encontrando estos días comentarios sobre el parecido entre uno de los iconos de la aplicación y su famoso cuadro El grito. No deberíamos extrañarnos, ya que se calcula que hay más de cien versiones de esta obra y cuatro posibles originales -todos ellos en Noruega, uno de colección particular.

Munch tuvo una infancia complicada, muy marcada por la muerte temprana de su madre y de su hermana, que quizá fue el detonante para desarrollar su visión negativa sobre las mujeres; unido a la obsesión religiosa de su padre, el joven quedó marcado por una personalidad negativa, enfermiza y algo paranoica, que se abrió paso en sus obras. De hecho, podemos considerar a Munch como uno de los inspiradores del Expresionismo, en la línea de otros pintores del s. XIX que también plasmaron en sus obras un estilo único y muy particular, como Gauguin, al cual conoció -y admiró- en París.

Edvard Munch reduce las formas a su mínima expresión, usa los colores de manera simbólico y deja que su personalidad asome en sus obras. Por eso El grito es la plasticidad de una experiencia personal que vivió paseando cerca de Oslo en 1892 y que relata de forma vívida, pues oyó cómo la Naturaleza era atravesada por un chillido; él indica que estaba enfermo y cansado -su madre había muerto hacía muy poco-, pero que pudo percibir con nitidez cómo los colores y las nubes gritaban a su alrededor. En el reverso del cuadro el autor escribió después:
 Sólo un loco pudo haberlo pintado.

 La escena, así, es siniestra: una figura andrógina y deformada, en primer plano, grita desde lo más hondo de su ser, mientras que las nubes y los colores se retuercen al unísono de manera agitada y brusca. Dos personas al fondo siguen paseando, sin percatarse de lo que está ocurriendo... Posiblemente el contexto histórico influyó en Munch también, pues en paralelo muchos artistas estaban representando la deshumanización que estaba suponiendo el desarrollo de las ciudades industrializadas de Europa, y la presencia de una momia incaica en la Exposición Universal de París (1889) había causado una honda impresión en el pintor.

La obra de Munch, que fue dada a conocer inicialmente en Alemania, fue duramente criticada por los sectores especializados -se llegó a aconsejar a mujeres embarazadas que no la vieran, por la impresión que podía producir-, pero no así por el público general, que convirtió sobre todo este cuadro en un icono cultural a partir de la Segunda Guerra Mundial, como expresión del horror que el mundo había conocido. La revista Time llegó a usarla en su portada del 21 de marzo1961, en un número dedicado a los sentimientos de culpa y la angustia. Y este cuadro ha obsesionado tanto que ha sido robado dos veces: la primera vez los ladrones dejaron una nota de agradecimiento por la falta de seguridad del museo, la segunda vez resultó dañado.

  • El original más conocido se encuentra en la Galería Nacional de Oslo, aquí.
  • También podemos encontrar algunas obras de Munch en España, en el Museo Thyssen- Bornemisza, aquí.

Un libro sobre gente corriente: Los olvidados de Roma.

Gente corriente. De eso habla Robert C. Knapp en este libro: de los que son olvidados, a juicio del autor -catedrático de la Universidad de Berkeley, EEUU, y especialista en historia del Imperio Romano e Hispania-, en las fuentes oficiales de la elite. 

Los olvidados de Roma intenta traernos la voz, las inquietudes, los miedos y los deseos de los hombres y mujeres corrientes, esos que formarían la gran masa de población del Imperio, junto con los soldados, prostitutas, ladrones, esclavos, libertos,... Para llegar a ellos Knapp ha usado diversas fuentes, encontrando información directa o indirecta. inscripciones epigráficas en sus tumbas o monumentos financiados por ellos, obras clásicas de Apuleyo o Petronio, fábulas, epigramas, cartas egipcias, poemas anónimos,... 

A lo largo de la lectura se ofrece, además, la conclusión del autor: la mayoría demográfica del Imperio estuvo silenciada en las fuentes oficiales por el miedo de la elite a perder la situación de sumisión de los grupos sociales inferiores. Así, tal vez dar a conocer que a los gladiadores no les importaba la condena a la infamia -no poder testar legalmente, no poder tener representantes legales,...- que suponía su profesión podría dañar esa idea de control político y social, por ejemplo. Algunas anotaciones son interesantes, porque rompen con ideas preconcebidas sobre el mundo romano: las termas eran el lugar por excelencia para relacionarse socialmente con otros, pero también focos de infección por sus malas condiciones higiénicas, no hay cabida para la reflexión moral sobre la esclavitud -por mucho que nos rechine esto a los lectores modernos-, la prostitución de la esposa era muchas veces consentida por los maridos, ya que suponía un aporte económico extra para la familia,...

415 páginas bien documentadas, de lectura ágil y bien estructuradas en nueve capítulos, cada uno dedicado a un grupo de esos olvidados -como los llama el autor-: hombres, mujeres, pobres, esclavos, libertos, soldados, prostitutas, gladiadores y bandidos. A destacar, sobre todo, los cinco primeros capítulos, mucho más extensos y con numerosa documentación epigráfica, con una redacción amena que nos permite poner nombre -si no cara- a ese 99% de la población que formaba el Imperio Romano.

Han matado a dos mil personas en el norte de Europa.

¿Cómo podríamos conservar un cuerpo momificado? Algunos condicionantes permiten mantenerlo: condiciones climáticas extremadamente cálidas o frías -como le pasó a Ötzi-, un entorno anaeróbico o gracias a algunas sustancias químicas. Es decir: cuando hablamos de momias no hay que pensar sólo en el mundo egipcio, pues hay otros entornos más allá del desierto que hacen que los arqueólogos puedan trabajar con restos corpóreos. 

Uno de estos sitios son los pantanos del norte de Europa, donde se han podido conservar casi dos mil cuerpos. Piel, pelo, órganos y restos de pieles o cueros de las vestimentas han podido llegar hasta nosotros en buenas condiciones desde la Prehistoria hasta el final de la época romana, gracias a la falta de aire del agua (por lo que los microorganismos encargados de la descomposición no existen) y los ácidos del suelo. Son personas posiblemente de buena posición social, como indican los restos de sus vestidos (en ocasiones, en tal buen estado de conservación que sus descubridores ocasionales llegaron a pensar que la víctima era reciente) o sus cuidadas manos. 



¿Y qué hacen en estas ciénagas de Dinamarca, Alemania o Gran Bretaña? En algunos casos los cadáveres no presentan signos de violencia, por lo que podemos suponer que son enterramientos comunes o accidentes naturales, como el hombre de Tollund (vestido sólo con un sombrero o un cinturón, así como con la soga con la que se le había ahorcado) y otros restos de la Edad de los Metales, pero la muchacha de Winderby tenía los ojos vendados, y a pesar de sus 14 años, podemos suponer que tal vez fue atacada, violada y ejecutada. 

Las excepcionales condiciones de estos pantanos han permitido que llegara hasta nosotros incluso el contenido de las últimas comidas de esas personas: los restos de sus estómagos nos hablan de papillas de gachas, pan sin levadura y carne..., pero también sustancias venenosas, que nos remiten a los actos de violencia y tortura a  los que muchas de estas personas debieron de ser sometidas: hongos alucinógenos o muérdago sedante; la intención de estos actos, posiblemente, esté en relación con la costumbre de sacrificios humanos propios de la religión celta.

El Holocausto explicado en novela gráfica: Maus.



Me lo regalaron hace un tiempo y estaba en mi lista de libros pendientes. Pero Maus, de Art Spiegelman, no pasaba desapercibido en mi estantería: temática ya conocida -pero no por eso menos importante-, como es el de los campos de exterminio nazis, y presentación muy novedosa para mí, por medio de un cómic -yo, que hace tanto tiempo que abandoné tebeos...

El autor es hijo de un emigrante polaco judío, superviviente del campo de Auschwitz, y desgrana en sus 296 hojas su compromiso personal de narrar el horror del Holocausto a través de la historia de sus padres, que, siendo jóvenes vivieron la Segunda Guerra Mundial en Polonia, cayendo finalmente prisioneros y enviados al campo de exterminio. Una historia cruda, real, con pequeños detalles para no olvidar nuestro propio compromiso histórico como lectores, estudiantes o amantes de la Historia: no olvidar jamás el inmenso mal que el hombre puede provocar.


Además, Spiegelman aprovecha su trabajo para hablar de su difícil relación con su padre, el segundo matrimonio de este tras el suicidio de su madre (a la que se nos presenta como un hilo conductor secundario de la historia), y de la presencia silenciosa de un hermano al que nunca conoció y que murió en los inicios de la guerra. Esta novela gráfica fue publicada en dos partes bien diferenciadas: los cinco primeros capítulos, en los que Art representa sus diálogos con su padre en la casa, sembrado de fondo por la muy regular relación que hay entre Vladek y su segunda mujer, y los últimos, donde vemos a un padre maníaco, víctima de sus sufrimientos -como se dice en una de las viñetas: "quizá nunca sobrevivió del todo al Campo"-, en los que el autor escucha, delante de su mesa de trabajo, las grabaciones de esas conversaciones, mientras presenta sus dificultades personales para llevar a cabo el final de la novela.

La forma de narrarlo, original para mí. Los protagonistas son una familia de ratones humanizados, los alemanes gatos, los polacos se representan con cerdos y los rusos y estadounidenses, con perros; aquello que un hombre o una mujer no podría narrar, representar o reproducir, sí lo hacen los animales... Al estilo muy moderno de algunas películas animadas o esos híbridos de muñecos y humanos, además de lanzarnos el mensaje de lo ridículo que resulta estereotipar a las personas por razas, religiones o culturas -un tema que aparece en los últimos capítulos del libro, donde se nos presenta a Françoise, la esposa francesa del autor, que elige ser una ratona y convertirse al judaísmo por amor, y que critica a Vladek por sus opiniones racistas en algunos momentos. 

La novela recibió el premio Pulitzer en 1992.
  • Un curioso análisis de algunas viñetas de Maus, aquí

Eco a la nostalgia: El tango de la Guardia Vieja.

Me lo regalaron el pasado mes de abril: mi grupo de amigos más íntimo me preguntó qué regalo quería con motivo de mi cumpleaños, y no lo dudé...

Esta es la historia de un amor melancólico, un canto a la nostalgia entre Max, un atractivo bailarín profesional y ladrón vacacional, y Mecha, una mujer de la alta sociedad, que explora, junto con su primer marido y su amante, oscuros pozos de deseo... Pero es también la historia de Buenos Aires en los años 20, primero, y de la época de entreguerras en Niza, después, enmarcado todo, suavemente, casi como insinuado, por la Guerra Civil española, que roza a Max sin él quererlo, ya casi en sus últimos años de vida. Y además, es una breve aventura de espías republicanos y nacionalistas que se sirven de las dotes folletinescas del bailarín para robar unos documentos secretos que podrían implicar al gobierno de Burgos, o favorecer al de la Francia de la Segunda Guerra Mundial...


La historia comienza en un crucero que llega a Buenos Aires, donde Max conoce a Mecha y a su marido, que está trabajando en un nuevo tango que le permitirá ganar una apuesta realizada en España; los suburbios bonaerenses de los años 20 son el marco de creación  de esta pieza. El segundo escenario es la Niza de los años 40: un asunto de espionaje que nos enlaza con el tercer momento, explicado en paralelo, en la ciudad napolitana de Sorrento, en los años 60. Max se reencontrará aquí con la mujer que fue su amante, y que le implicará en otro turbio problema de espías, en el marco de un torneo de ajedrez -un guiño, tal vez, a La tabla de Flandes, también de Pérez- Reverte.

El tango de la Guardia Vieja, última novela de Arturo Pérez- Reverte, es, en palabras del autor, una obra de madurez iniciada hace ya casi veinte años, pero que no podía terminar hasta ahora, más reflexivo y experimentado. Declaraciones aparte, tengo tendencia a leer sus libros y artículos; me gusta su prosa rápida y directa, sus comentarios irónicos, de fuerte acidez y sus opiniones radicales, y por eso sabía que leer su última obra sería apostar sobre seguro..., aunque la velocidad de la trama, a mi gusto, se ralentiza hacia la mitad del libro. Aún así, es una novela documentada -afirmado por el propio autor en el capítulo de agradecimientos: abrir una caja de caudales, conocer las ciudades de sus personajes, los pasos de sus bailes...-, que debe ser leída en blanco y negro, con cigarro emboquillado y exhalando lento el humo entre dos dedos largos y de uñas cuidadas. 

Hay algo de folletín en el libro, su justo punto de canalla, lentitud extrema en las partes dedicadas a la partida de ajedrez y la buena opción de contar en paralelo la plenitud y lujo vividos por Max Costa en Niza y la decadencia y melancolía de Sorrento. Un Pérez- Reverte maduro, a sus 61 años, que abandona a Alatriste y el Cádiz de 1808 (El asedio) para invitarnos a pasear por un eco nostálgico del periodo de entreguerras... Y a mí, cómo queréis que lo niegue, me gusta esto...

Tántalo y la tabla periódica.





El tantalio es un elemento químico descubierto en 1802, con el número atómico 73: un metal azul grisáceo muy duro que conduce bien la electricidad y el calor, y se utilizar, entre otras cosas, para la fabricación de material quirúgico, pero también se encuentra en los teléfonos móviles (en un compuesto llamado coltán), consolas y ordenadores. Para el ser humano es venenoso. El mayor productor de este metal es la República Democrática del Congo.


Pero al tantalio se le nombra a veces como Tántalo. Y Tántalo fue un hijo que Zeus concibió con la oceánide Pluto, conocida por repartir la riqueza y la fortuna entre los hombres, quitándoselas a los que no son virtuosos. Y Tántalo fue, como su madre, favorecido por la suerte y la riqueza material -fue rey de Lidia; además, tenía el privilegio de poder sentarse junto a los dioses en sus festejos. 

Tántalo hizo un mal uso del favor que los dioses le hacían, pues en una ocasión quiso probar el poder omnisciente de los dioses del Olimpo. Convencido de que no serían capaces de adivinar el animal cuya carne comían, mató a su hijo Pélope y se lo sirvió en uno de sus festines. Sin embargo, los dioses se dieron cuenta y no probaron la carne: devolvieron a Pélope la vida y castigaron al rey para toda la eternidad, por abusar de su fortuna. Algunos, sin embargo, dicen que Tántalo robó a los dioses su néctar y ambrosía para disfrutarlo con otros mortales y por eso fue castigado.

Así, Tántalo está en un estanque lleno de agua que le llega a la barbilla, pero que desaparece en cuanto él intenta beber; además, le rodea un jardín de árboles frutales exquisitos, pero siempre que alarga la mano para coger un fruto, un golpe de viento le aleja las ramas. Otros dicen, sin embargo, que Zeus castigó a Tántalo cuando este pidió poder vivir como los dioses: colgó una piedra sobre su cabeza, de manera que cada vez que Tántalo se acercaba a las cosas buenas y deliciosas, la piedra se tambaleaba, amenzándole con aplastarlo; así, disfrutaba de la visión de las bondades de los dioses, pero nunca podía llegar a disfrutarlas, por su desmesurada ambición.

Parece que esto de retar a  los dioses es cosa de familia, pues una hija de Tántalo, Níobe, también fue castigada y sometida a un extremo dolor, como puedes leer aquí. Y también existe un metal llamado niobio (o columbio), cuyo nombre tiene, por tanto, una clara referencia mitológica.
  • Otros castigos del infierno, aquí.

¿Has asistido a un gran festín?

El festín de John Saturnall (Lawrence Norfolk) no es un libro de Historia, pero aún así tiene cabida en este blog, pues el protagonista vive en la convulsa Inglaterra de s. XVII, y a lo largo del libro el lector tiene unas ligerísimas pinceladas de que algo está pasando entre el rey (Carlos I Estuardo), Oliver Cromwell y la lucha entre dos sistemas políticos: la monarquía absoluta y un régimen republicano que acabará desembocando, tras la guerra civil, en un novedoso sistema parlamentarista.

John Saturnall es el hijo de una bruja, o, al menos, eso dicen en su pueblo, porque su madre tiene poderes curativos gracias a sus conocimientos botánicos y defiende una ancestral religión celta, anterior a la expansión cristiana por las islas, que gira alrededor de un festín mítico y socialmente igualitario. Todas las recetas han sido guardadas de generación en generación en un libro, pero John lo memoriza con facilidad. 

Hasta aquí el pequeño marco histórico de esta novela, que encierra, además, una historia de amor entre el cocinero John y la noble Lucretia, a la que sirve desde que es niña y amistades profundas forjadas entre calderos.

Varias son las razones que justifican que este libro esté primero en nuestras manos y luego bien cuidado en la estantería, para releerlo posteriormente: el regusto que dejan sus recetas imposibles -pero certeras, pues la gastronomía inglesa del s. XVII era bien conocida y admirada en el resto del continente-, su trasfondo entre lo mitológico y lo contemporáneo -a veces el lector se olvida de que no está acompañando a los - personajes en el s. XXI, por lo cercanos que son-, el ansia de superación del personaje principal -en su niñez se enfrenta con los niños de su pueblo por defender a su madre, siendo joven mejora en su profesión desde un inicial puesto entre los friegaplatos de la mansión Fremantle, lucha en la guerra, vive en silencio el amor por su señora- y, por último, no hay que olvidar la original manera de presentar los capítulos, a través de una receta casi imposible, relacionada con la historia que se va a contar a continuación.

  • Más sobre este libro, aquí