El Holocausto explicado en novela gráfica: Maus.



Me lo regalaron hace un tiempo y estaba en mi lista de libros pendientes. Pero Maus, de Art Spiegelman, no pasaba desapercibido en mi estantería: temática ya conocida -pero no por eso menos importante-, como es el de los campos de exterminio nazis, y presentación muy novedosa para mí, por medio de un cómic -yo, que hace tanto tiempo que abandoné tebeos...

El autor es hijo de un emigrante polaco judío, superviviente del campo de Auschwitz, y desgrana en sus 296 hojas su compromiso personal de narrar el horror del Holocausto a través de la historia de sus padres, que, siendo jóvenes vivieron la Segunda Guerra Mundial en Polonia, cayendo finalmente prisioneros y enviados al campo de exterminio. Una historia cruda, real, con pequeños detalles para no olvidar nuestro propio compromiso histórico como lectores, estudiantes o amantes de la Historia: no olvidar jamás el inmenso mal que el hombre puede provocar.


Además, Spiegelman aprovecha su trabajo para hablar de su difícil relación con su padre, el segundo matrimonio de este tras el suicidio de su madre (a la que se nos presenta como un hilo conductor secundario de la historia), y de la presencia silenciosa de un hermano al que nunca conoció y que murió en los inicios de la guerra. Esta novela gráfica fue publicada en dos partes bien diferenciadas: los cinco primeros capítulos, en los que Art representa sus diálogos con su padre en la casa, sembrado de fondo por la muy regular relación que hay entre Vladek y su segunda mujer, y los últimos, donde vemos a un padre maníaco, víctima de sus sufrimientos -como se dice en una de las viñetas: "quizá nunca sobrevivió del todo al Campo"-, en los que el autor escucha, delante de su mesa de trabajo, las grabaciones de esas conversaciones, mientras presenta sus dificultades personales para llevar a cabo el final de la novela.

La forma de narrarlo, original para mí. Los protagonistas son una familia de ratones humanizados, los alemanes gatos, los polacos se representan con cerdos y los rusos y estadounidenses, con perros; aquello que un hombre o una mujer no podría narrar, representar o reproducir, sí lo hacen los animales... Al estilo muy moderno de algunas películas animadas o esos híbridos de muñecos y humanos, además de lanzarnos el mensaje de lo ridículo que resulta estereotipar a las personas por razas, religiones o culturas -un tema que aparece en los últimos capítulos del libro, donde se nos presenta a Françoise, la esposa francesa del autor, que elige ser una ratona y convertirse al judaísmo por amor, y que critica a Vladek por sus opiniones racistas en algunos momentos. 

La novela recibió el premio Pulitzer en 1992.
  • Un curioso análisis de algunas viñetas de Maus, aquí