El Roscón de Reyes.

Dentro de unos días podremos degustar uno de los dulces típicos del tiempo navideño español –aunque también se come en México, Francia y Portugal-: el Roscón de Reyes. Como muchos ya sabéis, es un postre elaborado con harina, azúcar, leche, mantequilla, huevos, levadura, agua de azahar y ralladura de naranja y limón, en forma de anillo, a veces relleno de nata o chocolate, con frutas confitadas por encima –algunos dicen que representan las joyas preciosas de las coronas de los Reyes Magos- y en su interior, una figurita, moneda o un haba escondidos. ¡Hummm! Según la tradición, ha de comerse entre el 5 y el 6 de enero.

El origen de este dulce no está claro. Dice la leyenda que podemos encontrar a los antepasados de nuestros Roscones en las fiestas Saturnales que celebraban los romanos la segunda quincena de diciembre; parece ser que eran normales los banquetes públicos en honor a Saturno y que se escondía un haba en un lugar de las casas o entre la miga del pan. El esclavo que lo encontrara sería libre durante las fiestas.

Además, en enero los romanos elaboraban unas tortas redondas de higos, dátiles y miel que se repartían entre las clases sociales más pobres. Dentro de ellas había una judía seca, como signo de prosperidad. Esta costumbre se perdió hasta la Edad Media, cuando los niños comían estas tortas y el haba representaba al Niño Jesús.

En el s. XVIII, el rey español Felipe V introdujo desde Francia este dulce –costumbre extendida en su país de origen desde el s. XI-, sustituyendo el haba por una moneda de oro y convirtiendo en tradición las frutas escarchadas y el comerlo el 6 de enero. Cuenta la leyenda que su padre, el rey Luis XV de Francia, tenía un cocinero eslavo que le regaló ese día un postre típico de su tierra, con un medallón de diamantes en su interior; tanto le gustó la idea al rey que lo tuvo por costumbre entre la aristocracia francesa.

Si eres un manitas en la cocina, aquí te dejo la receta del Roscón...; y si eres alérgico al huevo, una receta especial.

2 aportaciones:

Magah dijo...

Tentador!
Me ha dado apetito!
Me alegra tu sutileza de descubrir que Ulises mas allá de un perro, represente la conciencia finita, ayudando a Lola a huir de la densidad de su inconciente, que tantas veces le hace trampas.
No suelo contestar al respecto de mis post en el blog del comentarista por una cuestión de respeto, pero en este caso, y temiendo que no volvieras a mi blog por la respuesta, me animo hacerlo, por que como dije, festejo tu sutileza.
Gracias y muy buen año.

Negrevernis dijo...

¡Gracias, Magah!
No te preocupes, los comentarios a tu blog aquí son bienvenidos. Y claro que vuelvo, Lola es alguien de En clase... aprende en la vida.
Saludos.