Zeus y Europa.


Las monedas de 2 euros usadas actualmente en Grecia muestran una escena de un conocido mito griego: el rapto de Europa por Zeus...

Europa era una bella princesa fenicia, hija de Agenor, hijo de Poseidón; su padre tenía, además, cinco hijos más, entre ellos, al valiente Cadmo. El caprichoso Zeus se enamoró perdidamente de ella y mandó a Hermes, el mensajero de los dioses, que condujera el ganado de Agenor a la playa de Tiro, donde la joven solía pasear con sus amigas. Zeus se unió al rebaño, adoptando la forma de un hermoso y fuerte toro blanco.

Al verlo, Europa quedó impresionada, pues un toro de ese color y características no es nada habitual, y al acercarse a él, observó que era manso como un perro. Se dedicó entonces a jugar con él, hasta que, finalmente, se subió a su lomo y lo dejó andar por la orilla del mar. Sólo cuando el toro se metió en el mar y comenzó a nadar, la joven empezó a tener miedo: la orilla de la playa se alejaba.

Zeus llevó a Europa así hasta que llegó a la isla de Creta, donde se transformó en hombre y violó a la joven bajo un platanero -que desde entonces mantiene aún hoy sus hojas verdes- que tuvo con el dios tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón. Después, Zeus la abandonó, no sin darle tres importantes regalos: un autómata como sirviente o vigía, un perro cazador y una jabalina infalible; además, concertó el matrimonio de la joven con Asterión, el rey de Creta.

Dicen que cuando Europa murió, Zeus convirtió la forma de toro con que la había raptado en una constelación...

Midnight in Paris (Noche estrellada)

La última película del director Woody Allen presenta en su cartel, como fondo, un fragmento de la obra La noche estrellada...

Junio de 1889. El genial Van Gogh está recluido en el psiquiátrico de Saint Rémy. Su drama interior es la falta de comunicación. Desde su llegada a Provenza el año anterior ha quedado fascinado por su luz, y pinta paisajes de formas serpeteantes que hablan de su complejo angustiado mundo interior -hasta el límite de enajenación que le impulsaría al suicidio un año después.
Es internado a petición de los ciudadanos que conviven con él, asustados y preocupados por sus constantes y profundas depresiones, sobre todo tras la fuerte discusión que tuvo con Gauguin un año antes.

Gracias a la ayuda de su hermano, logra que le dejen dos habitaciones en el hospital, y usa una como estudio; además, le dejan salir a pintar al natural, pero siempre acompañado.

La obra es un nocturno; no existía apenas la luz artificial en aquella época, por lo que la verdadera luminosidad procede de las casas de abajo (que no aparecen en el cartel de la película), la luz, así, es en realidad un torbellino en el cielo, un enredo de espirales y estrellas que dejan en sombras un ciprés retorcido (en el cartel, simulado por dos árboles más o menos naturales; el de la derecha, siguiendo levemente el movimiento del cielo). Las pinceladas de Van Gogh se retuercen en el cuadro en trazos paralelos.



Van Gogh estaba obsesionado con los árboles, especialmente con los cipreses -que es un árbol asociado a los cementerios, por lo que no muy alejado de la depresiva mente del pintor-, hasta el punto de escribir con frecuencia sobre ellos a su hermano Theo. En la obra, los cipreses de la esquina inferior destacan por su verticalidad, en contraste radical con la locura del cielo. La torre de la iglesia de la derecha complementa la fuerza que transmiten los árboles. Tal vez Van Gogh pensaba que la religión podía ayudarle en medio de su enfermedad...; nunca se dedicó a los temas religiosos, aunque sí se piensa que tuvo momentos emocionales muy fuertes en su juventud.
  • Un pequeño comentario de lo obra, aquí.
  • Página del Museo Van Gogh de Amsterdam, aquí.
  • Este cuadro está en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, aquí.
  • Una breve aproximación a este pintor, aquí.

¿Te sabes las unidades de relieve básicas de España?

Un breve repaso a las unidades de relieve básicas de España con este juego:



¿Va lento o no lo ves bien? Juega pinchando aquí.