Características generales de los dioses griegos.

Los dioses griegos eran físicamente muy cercanos a los hombres, ya que tenían su aspecto (antropomórficos), pero especialmente magníficos, bellos, casi radiantes; compartían con los humanos deseos y caprichos -de sobra es bien conocido que se entretenían con las aventuras de héroes y mortales-, así como una estructura familiar más o menos estable.

Pero dos cosas fundamentales diferenciaban a los dioses de los hombres: eran inmortales y no tenían edad (aunque sí podían sufrir daños físicos que, sin embargo, se cuidaban sin problemas). Nacían, crecían y se desarrollaban, pero eran eternamente jóvenes una vez lograda su madurez. Por sus venas no corría vulgar sangre, sino icor, un líquido divino propio de los inmortales.

Su alimento era un verdadero manjar -y robarlo suponía un tremendo castigo para los mortales que osaban intentarlo-: néctar (miel) y ambrosía (hidromiel); algunos dioses podían sufrir el castigo de estar privados de su comida durante un año -terminado el cual eran desterrados del mundo divino por otros nueve-, cayendo en un estado similar al coma.

Además, los dioses griegos tenían grandes capacidades humanas, pero muchísimo más desarrolladas: podían trasladarse de un sitio a otro, pero en muy poco tiempo, transformarse a voluntad en otros seres u objetos, veían cosas a grandes distancias y actuaban sobre el mundo mortal desde su morada celestial.

Juego: la escala de un mapa.

La escala de un mapa es la relación entre las distancias reflejadas en el mapa que ves y las distancias reales que ahí se representa. Así, cuando ves en el mapa 1: 100 000 quiere decir que 1 cm del mapa son 100 000 cm en la realidad (es decir, 1000 m: un kilómetro, vamos).

Cuando la escala es muy grande es porque está representando una superficie real también muy grande.

El Mapa Topográfico Nacional de España está hecho a escala 1: 50000.

  • Pincha aquí para aprender a utilizar las escalas de un mapa.

¿Cómo se fabrica un bifaz?

El bifaz es el arma base de la Prehistoria. Construído sobre un núcleo de sílex, presenta sus dos caras trabajadas y dos aristas laterales que acaban en punta; se consigue un filo constante a base de golpear el núcleo por todo el borde. Su complejidad estriba en que cada uno de los golpes que se dan para poder construir este arma se encuentran en la cabeza del tallador, de forma que es un ejemplo de cómo lo imaginado se convierte en realidad. El bifaz tenía, además, una gran cantidad de usos, pues se utilizaba para raspar, cortar, machacar, trabajar madera o sílex,...


Los mejores bifaces se hacían con un núcleo de forma tabular, apoyándolo en el muslo sobre un trozo de piel. Luego se hacía la forma básica de la herramienta, tallando con golpes firmes y secos los bordes (trabajando a la vez ambos lados), por medio de un percutor, una vez que se quitaba la corteza del sílex. Después la forma definida se hacía golpeando este primer bifaz tosco con un percutor más blando, hecho con asta de ciervo; los restos que iban saltando de la pieza son las lascas, que podrían ser utilizadas más adelante como afilados cuchillos. Finalmente, las piezas se retocaban sólo en aquellas zonas que no estuvieran todavía bien afiladas, hasta conseguir la forma definitiva.

  • Más sobre esta herramienta y el proceso de fabricación, pinchando aquí.
  • Las herramientas del Paleolítico, aquí.
  • Esquema de las partes de un bifaz, aquí.
  • El fuego en la Prehistoria, aquí.
  • Resumen sobre las herramientas del hombre Prehistórico, aquí.

Refranero: mes de Abril.

El mes de mi cumpleaños...

  • Abril frío, tortas de trigo.
  • Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
  • En abril se quita la vieja el mandil.
  • En abril sale la espiga del cubil.
  • Abril, abrilero: cada día dos aguaceros.
  • Por San Marcos, agua en los charcos.
  • Todas las aguas de abril caben en un candil.
  • Abril que sale lloviendo, a mayo llega riendo.
  • Abril, si bueno al principio, malo al fin.
Más sobre este mes, aquí y aquí.

Biografías: Abraham Lincoln

Dentro de unos días se cumplirán 145 años de la muerte de uno de los Presidentes de EEUU más famosos...

Abraham Lincoln (1809-1865) fue el decimosexto presidente de EEUU. Aunque, claro, tal vez tú lo hayas visto en las monedas de un centavo de dólar o los billetes de cinco dólares...

De familia muy humilde (era hijo de un agricultor emigrante del Estado de Virginia que marchó hacia Indiana para probar fortuna), se le recuerda como el defensor de la abolición de la esclavitud y la ampliación del territorio estadounidense. La situación económica apurada de su familia le llevó a asentarse posteriormente en Nueva Orleans e Illinois, donde trabajó en un almacén. Posteriormente se alistó en el ejército y militó en el Partido de los Whig, llegando a ser elegido para el Congreso, para luego participar en el Partido Republicano, ya una vez casado y ejerciendo como abogado.

Su poderosa oratoria le ayudó a ascender en la carrera política, hasta ser elegido Presidente en otoño de 1860. La Historia le ha reservado un sitio como defensor de la unión de los Estados del Norte en la Guerra de Secesión americana (1861-1865), durante la cual pronuncia su discurso más famoso -de Gettysburg, 1863-, defendiendo el honor, la unidad y el sentimiento norteamericano; antes de terminar la guerra proclama la abolición de la esclavitud en Estados Unidos y defiende abiertamente los derechos políticos de los nuevos ciudadanos de raza negra.

Fue asesinado por un fanático sureño mientras se encontraba en una representación teatral, acompañado de su esposa, el 14 de abril de 1865.