La revista digital Anatomía de la Historia nació en mayo de 2011 para ofrecer al público interesado en el mundo de la Historia artículos, reseñas, canciones y opiniones sobre el pasado (que es como decir sobre nuestro presente y el futuro). Editada por José Luis Ibáñez, podéis encontrar esta revista en las redes sociales, con una estupenda página en Facebook que ya cuenta con cientos de seguidores.
Y desde aquí agradezco a José Luis Ibáñez la oportunidad que me ha dado de comenzar la publicación de una serie de artículos relacionados con la Historia... tal como la entienden mis alumnos.
Pinchando aquí podéis leer el primero de ellos, que ha sido publicado hoy.
Hace unos días leía la llegada de una nueva herramienta útil para el estudio de la Geografía y la Historia. Se trata de Geacron, un programa online que permite visualizar cronológicamente las principales culturas y civilizaciones del mundo desde el 3000 a.C hasta la actualidad, anotando sus cambios de año en año.
El programa permite acercar o alejar el campo de visión, para tener un panorama general o con detalle de una zona del planeta, así como una herramienta cronológica auxiliar en una esquina de la pantalla: un sencillo eje cronológico sincrónico con el nombre de estas civilizaciones, su desarrollo e imágenes asociadas.
Una herramienta interesante para contextualizar nuestras lecciones de Historia en las aulas, aunque me ha parecido mucho más útil la posibilidad de tener, de un vistazo, una visión sincrónica de las principales civilizaciones del mundo y una rápida evolución geográfica de las mismas.
A lo largo de los últimos doce años han pasado por mis cuadernos de notas cientos de alumnos, posiblemente ya miles. Y vengo observando que, generación tras generación, hay una idea generalizada, enraizada en sus corazones adolescentes: "esto no me va a pasar a mí".
Viven en internet, chatean online, circulan sus fotos por la red, falsifican datos personales y hasta se hacen pasar -no lo dudo- por quien no son. Desde hace unos años en las tutorías los profesores hablamos de los riesgos de Internet, bien conscientes de que sí, eso sí les puede pasar.
Hace unos días, saltaba la noticia: la joven canadiense Amanda Todd se suicidaba, víctima de largos años de acoso en red, convertidos en ansiedad, depresión y rechazo por parte de los compañeros de los diferentes colegios por los que había pasado. Un caso de ciberbullying: un menor acosa, atormenta y acorrala en la red a otro menor, utilizando las nuevas tecnologías.
La web de Ciberbullying.com, de la iniciativa Pantallas Amigas, ofrece información sobre este tema, asociado con frecuencia a otros como el ciberacoso o el sexting, con materiales y datos muy útiles para el profesorado. Ofrece también un decálogo contra estas prácticas delictivas en la red. Para que casos como el de Amanda no se repitan.
Y para que sí, mis alumnos -los cientos, tal vez miles que aún me quedan por conocer- sepan que no, tal vez a ellos no les va a pasar. Pero puede que sí.