De forma totalmente casual llegó a mis manos hace unos días un papel anunciando un concierto benéfico anual de Navidad, a cargo de una conocida orden religiosa del monasterio cercano a mi ciudad. Informada de la fecha y la hora, me disponía a dejarlo en la mesa donde lo había visto (el mostrador de la tienda), cuando me llamó poderosamente la atención la imagen que se había usado para decorar la publicidad. Y guardé el papel en el bolso, dispuesta a escanearlo para publicar mis impresiones en cuanto tuviera algo de tiempo.
Y aquí está. La ilustración de la publicidad del concierto monástico era un detalle del cuadro Canción de ángeles, del pintor francés A.W. Bouguerau. Y lo que me había llamado la atención había sido el perfecto acabado de su dibujo, academicista y clásico: el retorno al mundo clásico de los artistas del s. XIX.
Efectivamente, Bouguerau (La Rochelle, 1825- 1905) es un pintor que hoy empieza a ser considerado del grupo de los grandes academicistas, pero que quedó algo olvidado con la irrupción del Impresionismo. Hijo de una familia de comerciantes de aceite de oliva, trabajó como contable en una tienda de vinos, pero su padre accedió a matricularlo en la Escuela Municipal de Arte de Burdeos, a condición de no descuidar sus obligaciones familiares y profesionales. Un tío sacerdote le ayudó a iniciar su carrera artística..., aunque al principio, para ganar algo de dinero, diseñaba etiquetas de botes de mermelada.
Fue discípulo indirecto de Ingres y de Picot, cuando ya estaba en París, tras haber decidido con más de veinte años dedicarse a la pintura, pese a la oposición paterna inicial. Fue un pintor muy apreciado en la corte de Napoleón III y en los ambientes burgueses, decorando techos y capillas con escenas religiosas y mitológicas, pero también cotidianas -sobre todo con escenas en las que priman mujeres-, y compaginando su labor con la enseñanza. Apoyó a su mujer, también pintora, en la exposición de sus propias obras en París.
¿Hubiera sido posible para él, con la llegada del Impresionismo, mantener por libre su estilo depurado y clasicista? Posiblemente no. Sus obras, sobre todo a partir de 1870, aumentaron en luminosidad y colorido, aunque no perdieron la influencia clásica y sentimental. Se podría decir que ante sus pinturas estamos casi delante de fotografías.
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