Un poco de humor arqueológico que me ha llegado vía Facebook...
El avance de las religiones.
Os dejo aquí un interesante mapa animado sobre la expansión de las religiones en el mundo a lo largo de la Historia. Se resumen cinco mil años en menos de dos minutos, pero es un aporte gráfico muy llamativo para ver el avance de las principales religiones del mundo hasta nuestros días:
Esta es mi tutoría de este curso...
Hace unos días, desde el blog Hautatzen se nos recomendaban varias actividades digitales para empezar el curso. Dado que este curso soy nuevamente tutora de un grupo de 2º de ESO, en el que además hay varios alumnos nuevos en el colegio, decidí realizar una de las propuestas, consistente en dividir a los alummnos en pequeños grupos, donde debían compartir y poner por escrito, en unos diez o quince minutos, algunos aspectos que yo consideraba que iban a ser fáciles y repetibles, como los colores o comidas favoritos, grupos musicales, asignaturas, nombres o lecturas.
Posteriormente recogí todo lo que cada grupo había escrito y realicé una presentación con Wordle para proyectarla e imprimir la imagen para el corcho de la clase. Este ha sido el resultado:
Podemos hacer una rápida lectura de este grupo: prefieren jugar con la consola, salir con sus amigos, estar ante el ordenador o hablar por el teléfono, antes que pasar un rato con un libro entre las manos; les gusta ir de compras, comer productos italianos, estudiar poco, comparten gustos musicales y, en general, son poco activos. Posiblemente preferirían que las paredes de su cuarto estuvieran pintadas de azul, morado o fucsia y que siempre fuera verano para poder estar en la piscina.
La medicina del Antiguo Egipto (2)
Los antiguos egipcios no recurrían al médico -sunu- para curar sus males. O, al menos, no siempre: los magos y los sacerdotes tenían también poderes curativos, que se podían alternar con los médicos. Y estos no lo eran al modo de nuestros actuales médicos de familia, conocedores de un amplio abanico de síntomas y medicamentos aplicables según la dolencia del paciente: en el antiguo Egipto había un médico especializado en cada dolencia o parte del cuerpo, que llegaba a ver reconocida su capacidad cuando era llamado por algún soberano de un reino extranjero. Eso sí: tu médico podía atender a un hombre o mujer, pero también a los animales de la casa.
Sin embargo, sí había una relación muy estrecha entre los médicos y los templos, sobre todo en Heliópolis, Sais y Bubastis, pues su formación se realizaba allí, y en ocasiones, un sacerdote ejercía también la medicina, amparándose en la protección de algún dios o diosa particular para cada acontecimiento traumático (un parto, por ejemplo) o un órgano interno. Egipto desarrolló una rígida jerarquía médica, al modo de la sacerdotal: había un médico jefe, otro insopector, el superior, el de Palacio y un responsable para el Alto Egipto y otro para el Bajo.Un escriba también podía llegar a ser médico, dado que se consideraba que los médicos mejores eran aquellos que eran capaces de leer y escribir y, por tanto, eran capaces de transmitir sus conocimientos y ampliar los propios a través de bibliotecas personales.
El pueblo egipcio era profundamente religioso, por lo que no debe extrañarnos que la presencia de un sacerdote tuviera efectos calmantes sobre el enfermo, procurando después que el uso de medicinas naturales ahuyentara el mal espíritu que había provocado el mal, y haciendo uso de rituales o elementos mágicos para reforzar su poder curativo. Así, los médicos egipcios recetaban con frecuencia aceite de ricino, pero también ungüentos y perfumes hechos a base de variados productos: resinas, grasas de animales, natrón, miel, hinojo, sangre de lagarto, leche materna, melón, cinamonio, zumo de hígado de buey, ajo, anís, comino, mandrágora,...
- Más aspectos generales sobre la antigua medicina egipcia, aquí o aquí.
- La curiosa farmacopea egipcia, aquí.
- En el Papiro Ebers se enumeran hasta 700 recetas, aquí.
Diez propósitos para comenzar el curso.
A través de Facebook, por medio del blog Hautatzen, me llega la propuesta a intentar asumir, al menos, uno de estos propósitos en el nuevo curso que comienza. Todos me parecen muy acertados, desde luego, y algunos de ellos, interesantes de llevar al aula. ¿A cuál te apuntas?
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