Narciso y Eco.


Eco fue una ninfa de triste final.

Algunos dice que la culpa la tuvo Pan, dios de los pastores y de los rebaños de ovejas y cabras, aficionado a perseguir sin tregua por las campiñas a las ninfas. Así, un día se enamoró perdidamente de Eco, pero esta le despreció por un sátiro. Cuando se dio cuenta de que lo tenía todo perdido, decidió que no sería para nadie: envió a unos pastores a los que previamente había enloquecido, que la mataron y acuchillaron en tantos pedazos que sólo sobrevivió de ella su voz...

Otros cuentan, sin embargo, que su destino fue dictado por la diosa Hera. Eco había estado protegiendo a sus hermanas ninfas mientras Zeus intentaba seducirlas, y para evitar que Hera se diera cuenta, la distraía con sus conversaciones. Pero un buen día fue descubierta. Su castigo fue ejemplar: ya que sólo hablaba, Hera le quitó su capacidad de comunicación; ya no volvería a hablar con nadie, limitándose a repetir lo que otros dijeran.

Pero no acabó ahí su historia. Condenada a ese castigo, se enamoró del bellísimo Narciso, hijo del dios-río Cefiso. Él, sin embargo, era incapaz de amar a nadie que no fuera él mismo. Al ser rechazada, Eco fue desgastándose, incapaz de poder sobrevivir sin ser correspondida. Perdió su cuerpo, sus huesos se transformaron en piedra y sólo quedó de ella una voz que repetía todo...

Cuentan que Narciso también tuvo su castigo, pues uno de sus rechazados pretendientes rogó que muriera del mismo amor que él provocaba. Así, un día, viendo su propio reflejo en un lago, fue incapaz de apartar su mirada de aquel bello rostro, muriendo de agotamiento y deseo insatisfecho; en su lugar nació la flor del narciso. Ya en el infierno, continúa observándose eternamente en las orillas de la laguna Estigia...

2 aportaciones:

C.G. Aparicio dijo...

Sea como fuere, el final de Eco fue muy trágico. Aún así, todavía la ninfa nos sigue persiguiendo cada vez que, solos en un gran vacío, vociferamos al aire.

Un saludo!

Negrevernis dijo...

C.G. Aparicio,
Eco parece así un personaje secundario en la mitología griega. Tal vez los clásicos nos querían prevenir de la inconsciencia...

Un saludo.