Y así era César.

Cayo Julio César pertenecía a una rama de la prestigiosa gens Julia, que decían descender del propio Eneas -y, por tanto, de la diosa Venus. El cognomen, césar, habla para algunos del nacimiento de Cayo Julio por cesárea -cosa poco probable, por el riesgo para la mujer que implicaba en aquella época-, para otros porque el primero de esta rama mató un elefante -en bereber, caesai, lo que se puede enlazar con aquellos animales africanos exóticos que César llevó a Roma: las jirafas...- y para otro grupo hace referencia más bien al color azul claro -caesi- de los ojos de muchos miembros de estos julios.


César, además, destacó por su aspectos físico y porte: era bastante alto y delgado -fibroso, fruto de sus entrenamiento militares ya desde joven, en el Campo de Marte-, de rostro afilado y marcado; además, gustaba de marcar la diferencia vistiendo de manera llamativa, con el cinturón de la túnica un poco suelto y esta misma prenda con mangas ligeramente más largas de lo habitual.. Comía y bebía poco, lo que seguro que influyó en su resistencia física, aunque no le evitó sufrir de fuertes dolores de cabeza. Se sabía atractivo y se aprovechaba de ello; una prueba de esto fue el romance que tuvo con Cleopatra VII en el año 48 a.C, teniendo ella 21 años y él 52...