Ra castiga a los hombres.

El dios Ra vivía en la tierra como soberano de los seres humanos, y había comenzado a envejecer, y los hombres aprovecharon la situación para preparar una conspiración contra él. Pronto el dios Sol se dio cuenta y llamó a su Divino Ojo, bajo la forma de la diosa Hathor, así como a sus amados hijos Shu, Tefnut, Geb y Nut, que llegaron acompañados de los ocho dioses primordiales de las aguas, la oscuridad, el poder invisible y lo ilimitado. Los juntó a todos y les pedió consejo: ¿qué debía hacer con los hombres? Todos estuvieron pronto de acuerdo: había que destruir a la Humanidad, y la poderosa diosa Hathor fue la elegida para la misión, bajo la forma de la terrible leona Sekhmet.

La diosa- leona mató a muchas personas y caminó orgullosa entre la sangre derramada. Sin embargo, Ra pronto decidió que el castigo ya había sido suficiente; sabedor de que Sekhmet no calmaría así como así su sed de sangre y venganza, decidió distraerla para apartarla de los seres humanos, y ordenó al sacerdote del templo de Heliópolis que hiciera siete mil jarras de cerveza teñida de rojo, que fueron vertidas en el suelo con la apariencia de un inmenso lago de sangre.

Sehkmet se acercó, bebió la cerveza y se emborrachó hasta olvidar por completo que su misión era matar a toda la Humanidad. Dejó su firma leonina y volvió a ser Hathor.