Tántalo y la tabla periódica.





El tantalio es un elemento químico descubierto en 1802, con el número atómico 73: un metal azul grisáceo muy duro que conduce bien la electricidad y el calor, y se utilizar, entre otras cosas, para la fabricación de material quirúgico, pero también se encuentra en los teléfonos móviles (en un compuesto llamado coltán), consolas y ordenadores. Para el ser humano es venenoso. El mayor productor de este metal es la República Democrática del Congo.


Pero al tantalio se le nombra a veces como Tántalo. Y Tántalo fue un hijo que Zeus concibió con la oceánide Pluto, conocida por repartir la riqueza y la fortuna entre los hombres, quitándoselas a los que no son virtuosos. Y Tántalo fue, como su madre, favorecido por la suerte y la riqueza material -fue rey de Lidia; además, tenía el privilegio de poder sentarse junto a los dioses en sus festejos. 

Tántalo hizo un mal uso del favor que los dioses le hacían, pues en una ocasión quiso probar el poder omnisciente de los dioses del Olimpo. Convencido de que no serían capaces de adivinar el animal cuya carne comían, mató a su hijo Pélope y se lo sirvió en uno de sus festines. Sin embargo, los dioses se dieron cuenta y no probaron la carne: devolvieron a Pélope la vida y castigaron al rey para toda la eternidad, por abusar de su fortuna. Algunos, sin embargo, dicen que Tántalo robó a los dioses su néctar y ambrosía para disfrutarlo con otros mortales y por eso fue castigado.

Así, Tántalo está en un estanque lleno de agua que le llega a la barbilla, pero que desaparece en cuanto él intenta beber; además, le rodea un jardín de árboles frutales exquisitos, pero siempre que alarga la mano para coger un fruto, un golpe de viento le aleja las ramas. Otros dicen, sin embargo, que Zeus castigó a Tántalo cuando este pidió poder vivir como los dioses: colgó una piedra sobre su cabeza, de manera que cada vez que Tántalo se acercaba a las cosas buenas y deliciosas, la piedra se tambaleaba, amenzándole con aplastarlo; así, disfrutaba de la visión de las bondades de los dioses, pero nunca podía llegar a disfrutarlas, por su desmesurada ambición.

Parece que esto de retar a  los dioses es cosa de familia, pues una hija de Tántalo, Níobe, también fue castigada y sometida a un extremo dolor, como puedes leer aquí. Y también existe un metal llamado niobio (o columbio), cuyo nombre tiene, por tanto, una clara referencia mitológica.
  • Otros castigos del infierno, aquí.