Gamificación y clase de Religión (2)

Como expliqué en mi primera entrada sobre la aplicación de las ideas de la gamificación educativa en mi clase de Religión de 4º de ESO, los alumnos de mi grupo realizaron una autoevaluación que me sirvió, desde enero, para aprender de los errores e intentar mejorar. 

Eclesiarte

Uno de los principios de la gamificación educativa es la reconversión de los deberes o tareas de clase en pequeños retos individuales o grupales por medio de los cuales los alumnos logran puntos que les permiten mejorar su clasificación general en el aula. El eje vertebrador de la historia de la gamificación ha de tener una lógica y mantener al alumno identificado con el juego; por esta razón decidí construir una serie de personajes interconectados que abarcaban desde la figura de María Magdalena y unas hipotéticas amigas suyas hasta una familia noble de la Edad Media emparentada lejanamente con ella. Estos personajes configurarían la introducción a los capítulos de la historia, que debía abarcar los episodios más representativos de la Historia de la Iglesia (como corresponde con el temario de Religión de 4º de ESO para este curso). 

Una de las tareas que más éxito ha tenido en esta evaluación -y que más sorpresas me ha traído- ha sido la que les proponía en la Segunda Era (correspondiente a la Edad Media), en relación con los inicios del monacato, y cuya introducción podéis leer aquí, de la mano del personaje Fernán de Toledo (personaje que, sin duda, rescataré el cursoque viene para trabajar la Edad Media con mis alumnos de Sociales de 2º de ESO). 


Esta tarea invitaba a los alumnos a ponerse en la piel de un monje medieval que trabajara en un scriptorium, incluyendo la puesta en escena: música gregoriana de fondo e iluminación a base de velas LED en cada mesa (cosa que no hice porque no encontré a tiempo las velas en cuestión...). Durante tres días mis alumnos trabajaron de manera relajada -primera sorpresa- con la música acompañando -y sin protestar, segunda sorpresa-, ilustrando una frase de un libro que les gustara, un refrán o una estrofa musical. Previamente yo había explicado en clase cómo era el proceso de iluminación de los libros medievales, a partir de un breve informe colgado en la página de Eclesiarte y que podéis leer aquí



Los resultados -tercera sorpresa- fueron muy buenos... y premiados, por tanto, de manera conveniente. Os dejo aquí algunos ejemplos de lo que realizaron: